Alfanhuí

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Alfanhuí, by Rafael Sánchez Ferlosio, ★★★★
Worth Re-reading!
Published in 1951
In English, Alfanhuí

Considered the first magic realism book in the Spanish language.

Alfanhuí has made a dent in my soul. Colorful and tender, unexpected, unassuming, Alfanhuí is magical. An ode to language, but language that draws with it solid meaning and pregnant with the fleeting life of Alfanhuí. The vastness of Ferlosio’s language is unparalleled, as rich as humble. It is not a book for everyone. I don’t say this snobbishly, I say it with sadness. Sadness because of the untranslatable quality of the poetic prose. Not just untranslatable across different languages, but across different generations. I am unsure as to who will take the baton offered by Ferlosio, who would love language as much as to submerge herself in the depths of old words, and dreamy sentences that paint a long gone place, with long gone people, a time before technology, before language lost its vigor and its tangible quality. I’m going to get the book in English, just to know if by any miracle, someone cared to birth this book in it with the same spell it possesses in Spanish.

Alfanhuí me ha hecho mella en el alma. Colorista y tierno, inesperado, humilde, Alfanhuí es mágico. Una oda al lenguaje, pero lenguaje que lleva consigo un significado sólido e impregnado de la vida de Alfanhuí. La inmensidad del vocabulario de Ferlosio no tiene igual, es tan rico como sencillo. No es un libro para cualquiera. No lo digo con altanería, sino con tristeza. Tristeza por la cualidad intraducible de la prosa poética. No es intraducible de lengua a lengua, sino a través de las generaciones. No sé quién va a querer tomar el listón que ofrece Ferlosio, quién ama el lenguaje tanto como para sumergirse en la profundidad de palabras con solera, oraciones oníricas que nos pintan unos lugares del pasado, con personas que ya se han ido, un tiempo antes de la tecnología, antes de que el lenguaje perdiera su vigor y su cualidad tangible. Voy a hacerme del libro en inglés para ver si de milagro alguien se preocupó de parir el libro con el mismo embrujo que posee en español.

I have met Alfanhuí, his master, his grandma Ramona, and I know about him and the others, but he has not revealed all he is to me in this first reading. As I read the last page of this short book, he has left the seed of a re-read in me. Alfanhuí has ruined me to other books. Reading from my other pile is like descending a mountain. Nothing will be like the amazing view, the air you breathe, when you are at the peak of your ascent.

He conocido a Alfanhí, a su amo, a su abuela Ramona, y sé algo de él y de los demás, pero no se me ha revelado por completo en esta primera lectura. Según cerraba el libro, siento que ha plantado la semillita de la relectura en mí. Me ha arruinado otros libros también. Leer del resto de mis libros es como descender una montaña. Nada se compara a la vista increíble desde lo alto, el aire que uno respira desde allí no es el mismo que desde el llano de mis otras lecturas.

Fragment of the book:

“El agua de aquel río se manchó y lo iba madurando todo, hasta pudrirlo. Bebió una yegua preñada y se volvió toda blanca y transparente, porque la sangre y los colores se le iban al feto, que se veía vivísimo en su vientre, como dentro de un fanal. La yegua se tendió sobre el verde y abortó. Luego volvió a levantarse y se marchó lentamente. Era toda como de vidrio, con el esqueleto blanco. El aborto, volcado sobre la hierba menuda, tenía los colores fuertísimos y estaba envuelto en una bolsa de agua, rameada de venillas verdes y rojas que terminaba en un cordón amoratado por cuya punta iba saliendo el líquido lentamente. El caballito estaba hecho del todo. Tenía el pelo marrón rojizo y la cabezota grande, con los ojos fuera de las órbitas y las pestañas nacidas; el vientre hinchado y las cañas finísimas, que terminaban en unos cascos de cartílago, blando todavía; las crines y la cola flotaban ondulando por el líquido mucoso de la bolsa, que era como agua de almíbar. El caballito estaba allí como en una pecera y se movía vagamente. El gallo de la veleta rasgó la bolsa con su pico y toda el agua se derramó por la hierba. El potro, que tendría el tamaño de un gato, fue despertando poco a poco, como si se desperezara, y se levantó. Sus colores eran densos y vivos, como no se habían visto nunca; todo el color de la yegua se había recogido en aquel cuerpo pequeñito. El potrillo dio una espantada y salió en busca de su madre. La yegua se tendió para que mamara. Blanqueaba la leche en sus ubres de cristal”.

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2 thoughts on “Alfanhuí

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