Reflexiones del 2013

Parece que hace siglos que no escribo en el blog. Este año 2013 ha pasado volando. Ha sido un año bueno y tranquilo, como todos, con seres queridos que fallecieron, muchos bebés que nacieron en familias cercanas, con varios electrodomésticos que dejaron de funcionar, viajes, nuevas amistades, y muchísimos momentos entrañables que uno descubre cuando pasa un poco el tiempo.
Este ha sido nuestro mejor año desde que comenzamos el famoso “homeschooling”. Al comienzo quizá sabía mucho en teoría, pero en la práctica me fallaron los nervios. Sé que me preocupé demasiado, y aunque no todo fue horrible ni tiempo perdido, no encontramos nuestro norte hasta hace poco.

Desde siempre supe que en nuestro caso, quería un hábito de lecciones. Nada que ver con las clases típicas de un colegio típico. Lecciones estilo Charlotte Mason, cortas, con libros vivos, provenientes de la vida misma, unas más mecánicas (como algo de caligrafía), otras más de pensar (como las narraciones),. No me fue fácil entender que antes que lo académico, hay que establecer unos hábitos (que no creáis, esto es un contínuo), y sobre todo, hay que encontrar el ambiente (no manipularlo, crearlo desde la imaginación y el corazón conforme a nuestras costumbres y creencias). Se me olvidaba todo el rato que nuestra responsabilidad es simplemente acercar a los niños a este festín que es la educación, y no atiborrarles y crearles una indigestión. Se me olvidaba que no somos nadie para demandar que retengan y aprendan esto y lo otro, sino que lo que ellos hagan suyo, mucho o poco, es todo lo que importa. Creo que estaba tratando de sumergirme en una educación estilo Charlotte Mason con una mentalidad todavía de escuela tradicional.

El maestro estilo Charlotte Mason, no dirige el aprendizaje (no creo que el aprendizaje se pueda forzar ni dirigir), sólo abre puertas hacia las ideas, no sólo leyendo, muy al contrario, comienza con la vida misma, y sí, llega un momento de madurez (entre los 8 años y los 12), en que la meta es haber modelado el autoconocimiento uno mismo para que el niño lo haga suyo, porque el autoaprendizaje es el único conocimiento verdadero según Charlotte Mason. ¿Os habéis dado cuenta cómo los adultos, defectuosos que somos, parecemos aprender sólo o mayormente leyendo, o mediante experiencias indirectas, mientras que los niños aprenden directamente de ese contacto poético con el mundo, lo que San Agustín llamó el Ordo Amoris? Un niño que se haya quedado extasiado contemplando una flor, no necesita rellenar fichas, cortar florecitas de papel, él ya entiende y atrapó la naturaleza de la flor, sin disecarla ni analizarla, sino amándola. De mayor, con ese amor a la base, leerá poemas, escuchará canciones, observará la misma flor bajo una lupa o microscopio… pero ¡ay del niño que no pudo observar la flor, o al que no dejamos tranquilo preguntándole por el color de la flor, cuántos pétalos tiene, etc!

El método de Charlotte Mason es flexible y riguroso. No es contradicción. En los años primeros es muy tranquilo y relajado porque no fomenta nada de lo “típico” académico, sino que llama a lo poético, ese Ordo Amoris, ese conocimiento fundado en el amor. Charlotte Mason nos incita a pasear y observar, a contar cuentos, no tanto a leerlos, a cantar canciones tradicionales de la infancia, a escuchar y quizá memorizar poemas, a familiarizarnos con la geografía familiar de un mapa casero, de los ríos, montañas, valles, o aquello que nos rodea. Y a resistir la tentación de abrir la cabeza del niño para ver qué tiene en ella, como hacemos con preguntas y exámenes. Y la vida de hoy en día es todo lo opuesto. Vivimos encerrados en casas y ciudades, con tecnología beneficiosa pero que puede llegar a alienarnos, y con una visión de la infancia histérica, utilitarista. Una amiga escribía sobre su estilo de crianza al que llama mirar para otro lado. Porque cuando los niños escalan árboles, quieren cocinar sólos, o intentan miles de cosas que nos ponen los pelos de punta, ellos están preparados, aunque puede que nosotras no. Si nos entra el impulso de querer bajarlos, ayudarlos, o peor, si el niño nos llama a que hagamos algo por ellos, (porque se ha dado cuenta de que nos gusta intervenir en todo momento), tenemos que aprender a mirar hacia otro lado.
Volviendo a Charlotte Mason, su método es riguroso. ¿Por qué lo llamo riguroso? Porque cuando no frustramos el aprendizaje ni lo asesinamos con exámenes innecesarios, con libros secos y aburridos, con demandas gratuitas a nuestros hijos, los niños estarán más que preparados para recibir una dieta muy rica. Y creedme, las mamis también. Lo mejor para mis hijas es que su madre esté aprendiendo ella misma y nutriendo sus intereses. Eso provoca que deje de preocuparme hasta la muerte por cómo van ellas en sus estudios, y que mire hacia otro lado en lo académico también, y me preocupe por cómo va mi propio aprendizaje.
Sé que muchas familias estáis empezando. Las preguntas son siempre qué métodos o recursos utilizar, cómo organizar el día, qué horarios seguir, etc. Y quizá no podáis evitar ciertos errores, si es así, abrazadlos como oportunidades para reflexionar y crecer. Siempre que la dicha y alegría de aprender nos abandonó, fueron momentos de pensar qué estaba fallando. Y nunca fue el método, porque ciertos principios educativos de Charlotte Mason están más que corroborados con generaciones y generaciones de niños y adultos. Lo que falló fue mi falta de comprender qué viene primero y cómo aplicar poco a poco estos principios.
Algo que me sorprende también es que todos queremos comprar recursos tangibles para nuestros hijos desde bien pequeños, y muchas personas no caen en la cuenta de que cuando los niños son pequeños, y si queremos educarlos en el hogar, lo primero en que hay que invertir es en nuestra formación. Desde los 3 o 4 años hasta los 7 u 8 les cansamos con libros, lecciones, etc. Y de los 8 en adelante, cuando deberíamos participar junto con ellos en esta educación rica (Shakespeare, Plutarco, Latín, idiomas, geografía, historia, biografía, literatura, poesía, música, arte…), nos hemos cansado tanto de ofrecer y obligar, de ver cómo los niños se hartan y hastían, que entonces los dejamos inatendidos, les damos más y más entretenimiento y diversión vacía, y perdemos la esperanza de que puedan o deseen tener un hábito constante y rico de estudio. Todos estos estudios no están pasado de moda, no son difíciles, sólo que, al abusar unas cuantas nociones en los años primeros a las que los niños no responden, no concebimos que los jóvenes puedan estar preparados para tal rigor intelectual. Y no os equivoquéis, aquella persona bien educada en todas estas disciplinas, es una persona humilde, de provecho, de múltiples hobbies y ocupaciones, y que no se siente por encima ni duda en cumplir con tareas comunes y corrientes. Esta persona es, ni más ni menos, una persona magnánima.
Podría dar múltiples ejemplos de cómo mis hijas me sorprenden a diario con su amor por aprender, su gusto por la historia, biografía, la música, el arte, etc., pero prefiero decir que no siempre fue así. Yo también insistí mucho, especialmente con la mayor, a deshora. Pero por suerte, tenemos mucho tiempo juntas a diario, y esto me permitió rectificar el trayecto. Hoy en día, (aunque no faltan algunas mañanas en que no arribamos con buen pie y en las que nos cuesta un poco más arrancar o continuar), nos encanta aprender en compañía.
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2 comments on “Reflexiones del 2013

  1. Qué gran verdad Silvia. Sabes que a mí aun me cuesta un poco sacarme por completo la escuela de la cabeza. Este año lo hemos tomado, diría, que casi como unschoolers radicales pero tampoco me he sentido del todo en paz con eso. Aun es como que necesito cuantificar las cosas que aprendemos… una verdadera locura por eso no paro de tratar de desintoxicarme yo primero mientras trato de no atiborrarles de cosas, dejar que elijan aunque a veces eso que elijan a mi me parezca una simplicidad absoluta.
    Por ahora nos va genial, mis hijos están felices pero estoy tomándome estos días de fin de año para meditar muy bien qué camino me parece el mejor. Mason me gusta mucho, sabes?, asique estamos más que nada apostando mucho a lo de los libros vivos y el poder salir al afuera más seguido… cosa nada fácil cuando vives en plena ciudad sin espacios verdes cercanos! uff jaja.

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  2. Perdón que no te contestara antes… no me entran los comentarios al email… no sé.
    Me alegro de que os vaya bien… no te preocupes por la falta de espacios verdes, nosotros tenemos ese problemilla también, pero cualquier bicho y planta de maceta sirve, si no, lleva verduras a casa, como patatas o yam, y que florezcan, ja ja ja.
    CM es muy completa y rigurosa, pero igual flexible, me gusta su programa pero con mentalidad unschooler, nada de escuela, en casa cada vez las lecciones parecen menos lecciones y más pequeños retazos de ideas, momentos emocionantes de conversar y escuchar a los autores del pasado, y de abrirnos al conocimiento.

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