Hacia una mejor calidad de vida, por Mara

Os dejo con un artículo escrito por Mara, Maria Amalia van Thienen de Fraile, que os dará qué pensar. Gracias por compartirlo, Mara.
 
Hacia una mejor calidad de vida
 
El 29 de Julio se celebró el día de los valores humanos. Parecería que rigen distintos valores en casa y puertas afuera.
 
Se ha demostrado que los Argentinos tenemos una marcada diferencia de valores entre la vida social y personal. Que tenemos mejores valores dentro del ámbito familiar y la familia es el mejor ámbito de trasmisión de valores. Que el 45% de las personas ve como  valor más importante  la honestidad.
 
Me pareció oportuno tomar este valor destacado, para que los adultos pensemos  y seamos una vez sinceros a la hora de querer solucionar temas tan importantes como la educación que tanto preocupa aquí y en el resto del mundo.
 
Nos podemos preguntar a modo de examen personal, ¿Qué valoramos realmente a la hora de educar? ¿Qué es lo que más nos importa a la hora de formar a nuestros hijos? ¿Tal vez nos importen más los amigos que el estudio?, ¿tal vez que nuestro hijo se llene de actividades, que esté mas tiempo fuera que dentro de casa? ¿Tal vez nos importa que aprenda a triunfar más que SER?
 
Es hora de sincerarnos … ¿Qué buscamos primero en nuestra vida? A la hora de haber dado vida.
 
En los últimos meses se ha notado un interés en el registro cuantitativo del estado de la educación en nuestro país .Y cuesta mucho llegar a la raíz del problema. Hace décadas que se ha ido gestando un estado de tensión  continuo entre sociedad/escuela—————familia/escuela.
 
Es indiscutible la velocidad de cambio en las instituciones, y esto nos hace sentir superados.
 
La sociedad siendo el círculo más externo, es un mundo difícil de controlar. La familia es una institución de derecho natural. El colegio no solo da formación intelectual sino también humana. Cuándo los papas no podemos sostener los valores intangibles que hacen que la educación sea real y completa, el primero que sufre es el NIÑO.
 
Por eso la necesidad de ser honestos con nosotros mismos para poder formar personas. En tanto no seamos coherentes en la trasmisión de valores, la educación no podrá mejorar.
 
Nuestros hijos viven y aprenden en un continuo conflicto de valores esto hace que su Bienestar Psicológico se empobrezca y esto está íntimamente ligado con la búsqueda de la felicidad.
 
Nuestros hijos no están creciendo en buenas condiciones para su desarrollo. Su calidad de vida es baja y no los ayuda a transitar sanamente las distintas etapas de la vida.
 
Ante un pronóstico tan difícil en términos de educación. Sería muy positivo no detenernos tanto en estadísticas, proyectos, culpas, miedos, dudas.
 
¿Cuál sería la clave? Ser sinceros, sería muy positivo poder ver la oportunidad que se nos presenta para cambiar. Esto no se dará de un día para otro. Pues debemos ir de dentro hacia afuera. Ir de lo personal a lo institucional. Y preguntarnos, quien tiene la responsabilidad de educar? YO!!!!!!!!!!
 
Es tan grande el cambio que ha sufrido el hombre, que existe un estado de dejadez”. La percepción de crisis nos aplasta, y ha ido quebrando el puente que une familia/escuela. El desafío ahora es volver a cruzarlo. Aunque la familia sigue siendo la célula fundamental de la sociedad posmoderna, su presencia se ha transformado (la comprensión de la paternidad y maternidad responsables).El mismo concepto de familia es motivo de  discusión político/social y por otro lado la escuela sufre con  la tecnología, una fractura interna. Autoridad, Autonomía, Violencia.
 
Pero volviendo a la familia, la vida laboral de ambos padres hace que estos deleguen la educación a  las escuelas. Convirtiendo a los colegios en depósitos de niños y he aquí otra de las raíces del problema. Un desequilibrio en el orden de los factores.
 
Quieren a sus hijos, los quieren educar, quieren ser responsables y asumir tal responsabilidad pero no pueden. Se encuentran divididos entre trabajo—vida social y familia.
 
Al romperse el puente los valores se trasmiten diferentes. Seamos sinceros seamos los mismos aquí y allá. Prioricemos el respeto a la vida de infancia. Los medios de comunicación y los adultos nos hemos convertido en un atentado contra el derecho básico que por naturaleza a todos corresponde. El de ser respetados.
 
La falta de humanidad en las instituciones grandes y chicas, atentan contra el respeto del niño, al no brindarles en la etapa más importante de sus vidas la Calidad de vida que necesitan para crecer. Conocer la Autoridad, lograr la autonomía, ser respetados para poder respetar, lograr la armonía en su desarrollo a partir de un ambiente de familia.
 
Maria Amalia van Thienen de Fraile
Clor educacional

 

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