Cotidianidades

Esta mañana después de prepararle el desayuno a mi marido, pensé en hacerles un bizcocho a las niñas para desayunar. Creo que me llevó una media hora o menos, y ver sus caras disfrutándolo en la mañana, mereció la pena.
La escuela ya terminó el miércoles. Ayer, primer día de piscina, las llevé un par de horas. Hubiéramos estado una hora más hasta que cerraran, pero un rayo nos obligó a salir, y viendo la pequeña tormenta que se avecinaba, volvimos a casa. Mañana iremos a recoger arándanos a una granja local.
Nosotras terminamos este lunes, y mi hija mayor está diciendo a sus amigas que, el año que viene, para tercero, va a leer el Hobbit. Mientras nos llega la serie de Tolkien, estamos con Brighty of the Grand Canyon, un libro que me recuerda a Platero y yo, por el simple hecho de que su protagonista inusual es un burro. Terminamos Mr. Popper’s Penguin, un libro entretenido, y Otto de la mano de plata, que, por leerlo en español y ser un libro ambientado en la edad media, no soltó chispas, pero dejó un buen recuerdo. Lo clasificaría como un libro de interés para niños más que niñas. Tengo la edición que muestro en el enlace, bonita, pero con bastantes erratas. El libro termina con esta frase, “Manus Argentea Quam Manus Ferrea Melior Est”, que quiere decir, por si no lo pillásteis, “una mano de plata es mejor que una mano de hierro”, lo cual resume la novela a la perfección.

 

 

En la piscina, aparte de darme un chapuzón, estuve leyendo mi primer libro de Nevil Shute, A Town Like Alice. Este libro tiene una película, quizá intente verla. Si entráis en el enlace, veréis que hay una gran variedad de publicaciones y cubiertas diferentes. La que tengo de la biblioteca no es definitivamente mi favorita. Las portadas basadas en películas, no me gustan por lo general. Salvo que la película sea antigua, y la portada tenga un toque retro o vintage que la haga interesante.

 

Si contamos la primera desde la izquierda, primera columna, mi favorita es la tercera. Cada una muestra algo diferente. Recuerdo este documental de la BBC que me encantó sobre las cubiertas y sus diseños. Penguin, Ballantine, Avon, Knopf, Mass Paperback, Pan Books, Grosset and Dunlap… hay muchísimas editoriales, prominentes en distitnas épocas, y muchas tienen distintas ediciones del mismo libro. En este caso, la penúltima que muestro es un claro ejemplo de los sesenta, me atrevo a especular, pero no me parece que los personajes sean como están en la portada, sino que los han diseñado atractivos para vender más. La última portada tiene su encanto, captura una parte menos romántica del libro, pero me parece que atrapa los momentos en que las mujeres inglesas y niños caminan a la deriva por Malaya, de un lado a otro, prisioneros de guerra de los Japoneses.
El libro contiene limitaciones raciales de los cincuenta, pero es la primera novela que leo ambientada en Australia, y aunque en otros tiempos, es mi manera favorita de aprender sobre otra geografía y continentes, conflictos como la Guerra del Pacífico, y sobre conflictos y asuntos humanos intemporales y además ver cómo hemos cambiado socialmente.
De este autor, he comprado otro título, Pied Piper, que es más apropiado para jóvenes. A Town Like Alice, por su temática, la recomiendo sólo para adultos.
Otro ejemplo, Narnia.

 

Hace ya años, cuando adquirí este tomo enorme de Narnia por sólo 1 dólar, en la biblioteca a la entrada, donde hay libros que otros dejan y que se pueden comprar por 50 céntimos o un dólar, estaba encantada con mi compra.
Hoy, este ejemplar, con la imagen de la película, y ese círculo horrible que dice A Major Motion Picture, tan gordo e inmanejable, me deja indiferente. Tanto es así, que por muy poco, también compré los siete libros de la colección completa de Narnia, por separado, en una edición de penguin de los setenta. Cuando me lleguen os los enseñaré para que veáis la diferencia. No son la primera edición del primer libro de la serie, firmada por el mismo C.S. Lewis, que se vendió por treinta mil libras, pero tienen más carácter, digo yo, que el libro que véis en la foto.
Pues eso, que últimamente me he quedado sin fuerzas ni ganas de seguir traduciendo. Estoy de lleno metida en la venta de libros. Me encanta buscar tesoros escondidos, fotografiarlos y listarlos (¿existe esta palabra?), y me deja más beneficio en todos los aspectos. Me ayuda a costearme mi pasión por los libros, y además sigo conociendo nuevos autores y títulos interesantes, para mí o para las niñas.
Os dejo hasta pronto, porque vamos a comprar unas ropitas para bebés a ver si podemos personalizarlas para regalo como recuerdo que Gemma y sus hijos hicieron tan hábilmente. Una amiga tendrá pronto dos niños gemelos, el profe de música su primer niño, y otras tres amigas acaban de tener bebés, por lo que creo que tendremos unos días ocupados en esto. Y después de la compra creo que no me queda otra más que llevar otra vez a las niñas a la piscina, aunque se me achicharren. El agua les hace muy bien, y a mí la lectura.
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