Libros de texto al estrado

En mi mesilla de noche:
William Strunk Jr. and E.B.White, The Elements of Style
,
(E.B. White escribió entre otros La telaraña de Carlota)
Climbing Parnassus,
101 Famous Poems,
Santa Biblia Reina Valera 1960,
The Karamazov Brothers,
Sherlock Homes and the Needle’s Eye.
Nosotras no usamos libros de texto. ¿Por qué no? Pues porque no estamos obligadas a comprarlos ni a seguirlos. Los libros de texto son una invención reciente, como el currículo determinado por edades. Si bien desde hace unos doscientos años o quizá antes, los niños utilizaban los llamados primers, cartillas, o libros de texto, éstos eran finitos, permanentes -en contraste con los consumibles de hoy en día-, ni se hacían revisiones a cada rato de modo que no sirvan para hermanos u otros niños que vienen después. Esta práctica está gobernada por el lucro de las casas editoriales, no por el beneficio de los niños ni el bolsillo de las familias. Los libros de antaño estaban escritos por un sólo autor -o aunque fueran co-escritos tenían una sóla voz-, su narrativa era amena y abundaba el buen estilo. Los libros de geografía e historia de Hillyer eran esto, libros de texto. Él fue el primer director de la Escuela Calvert, más conocido como el autor y coautor de tres libros, el de geografía, el de historia, y otro de arte llamado A Child’s History of Art. Pese a que el estilo de Van Loon para la historia es espeso, y prefiero la pluma ágil de Hillyer, el  libro de Arte escrito por Van Loon me agrada, y es el que tengo en lugar del de Hillyer. Van Loon no escribe para niños, por lo que se puede usar en los años de secundaria y de instituto. Para historia de momento tengo a Hillyer, y para geografía, a pesar de tener el de Hillyer en español, en tres años, como recomiendan en Ambleside, leeremos a Richard Halliburton, su libro Complete Book of Wonders, también publicado en dos volúmenes llamados Book of Wonders, Occident, y Book of Wonders, Orient. Entre tanto estamos usando los libros de Hollins y ya es hora de que empecemos con el que Maria y yo tradujimos de Geografía Elemental, ¿no?
Hay tantos libros vivos que ¿para qué gastar cientos de dólares en esos paquetes para homeschoolers con libros mediocres y fichas similares a las de los libros de texto, o en los mismos libros de texto, áridos y redundantes? Incluso muchas revistas superan en calidad a los libros de texto. Será que no me gustan que mis hijas no parecen emocionarse mucho cuando han visto o les he presentado alguno. Esto lo hice más al comienzo cuando vivía bajo el embrujo de los libros de texto, temarios, currículo escolar. Luego fuí dejándolos a un lado pero mirándolos con el rabillo del ojo. Hoy están felizmente ignorados, ocupando espacio y guardando polvo. Mañana se irán en el contenedor de reciclar papel y plástico, o quizá los lleve a la tienda de donación. Puede que allí una madre o padre que les tenga nostalgia los compre. Al menos no tendrá que pagar mucho por ellos y no tendrá reparo en despojarse de ellos cuando le parezca. ¿Quién sabe? Hay niños que los rellenan tipo cruzigrama, otros como mi hija mayor, que los decoran con dibujos de su cosecha. Ella tiene un libro de texto de matemáticas enorme que nos regalaron, del que escoge algunas actividades de vez en cuando, pero no les veo en general gran aliciente. Muchos me parecen un compendio de fotos, datos curiosos, preguntas insidiosas, ejercicios repetitivos, y narración pobre. Son una revista gorda y cara con preguntas.

Volviendo a los libros vivos. Para la historia, no sé qué haríamos sin los libros de Henrietta Marshall, sin las biografías de personas comunes y famosas (éstas de varios autores, las que nos parecen bien escritas), o sin Baldwin y Hillyer. No me gusta nada Ana Voskamp. No le hace sombra a ninguno de estos autores en historia ni en geografía. A pesar de no ser tan monótona como un libro de texto, su estilo dista mucho de ser tan cautivador como el de cualquiera de estos grandes. Por daros un ejemplo, siempre escuché lo típico de que Cristóbal Colón puso un huevo de pie quebrándolo un poco en la base para que se sostuviera, mientras profirió algo parecido a “la tierra es redonda y se demuestra así”. Pues leyendo a Henrietta Marshall, en su This Country of Ours, descubrimos que Colón, en un banquete en que estaban celebrándole su valor de atreverse a navegar en el mar oscuro y de la muerte, como se concebía el Atlántico, ante el comentario sedicioso de un noble de que cualquier noble también marino, pudo haber navegado como él hizo, Colón pidió a cualquiera de ellos que tanto farfullaban, que pusieran un huevo derecho sin sostenerlo ni apoyarlo con nada. Todos fracasaron. Cuando todos probaron sin éxito, Colón le dió al huevo un golpecito para que se quedara derecho, y dijo -no recuerdo si con palabras-, que cuando vemos cómo se hace algo es fácil repetirlo, pero la audacia está en ser el primero.

A veces me pesa mucho escribir este tipo de artículos, porque pareciera que estoy publicitando determinados libros, o que si no maneja uno el inglés no puede acceder a libros vivos y de calidad. En absoluto. Sigo animando a que apliquéis el sentido común educado y os convirtáis en sabuesos a la búsqueda de libros vivos. Si no podéis usar libros en inglés, Paloma encontró unos libros del Dr. Rafael Ballester y Castell. Nótese que son más aplicables a España y Europa, claro. Son dos tomos que se titulan Iniciación al estudio de la historia, y unas cuantas páginas al año de estos tomos, narradas, dibujadas, comentadas con los niños, son mucho mejor que cualquier libro de texto, o traducción del inglés de Voskamp. Ya de mayores, bueno es saber que las Vidas paralelas de Plutarco se pueden encontrar en español.

Si residíis en cualquier otro lugar, como digo, lanzáos a la búsqueda de tesoros, libros vivos para historia, naturales, mitología, e incluso matemáticas. Que haberlos, háilos.

Para el estudio de la mitología, hemos gozado y aprendido con Hawthorne, y empezaremos con Kingsley. Llegaremos a Bullfinch, un autor que se emplea en universidades pero que no ha de intimidarnos en absoluto. Si los niños conocen algo de mitología, Bullfinch será de su agrado.
Y recordad que no todo es libros, el contacto directo con el arte y la música es universal. Hay todo un acervo de canciones folclóricas, poesía típica de donde vivimos, naturalistas, ornitólogos, guías que gustan de compartir lo que saben en nuestras excursiones, bien sea ciudad o campo.
Libros de texto, nuestra sentencia es de libertad condicional porque no pedísteis que se os publicara. Casas editoriales de libros de texto, ¡a las galeras!

 

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