Creciendo

La semana pasada, arreglando libros en las estanterías, me topé con este libro sencillo de contar y agrupar M&Ms, y me dije que era el momento de comprar unos chocolates y jugar con ellos. Después de leer el libro y hacer los grupitos, y antes de comérselos, claro, también les gustó hacer una pequeña gráfica. Para esto no necesitáis libro, sólo el  paquete de chocolates de colores. El caso es que las niñas crecen, y pronto nos abandona el tren tan bello de la infancia, con sus juegos, sus invenciones, sus libros, sus ternuras.

 

Me sorprendió mucho que mi hija pequeña pidiera que leyéramos Peter Pan de nuevo. Esta vez lo saqué en audio de la biblioteca, para escucharlo en nuestras salidas en el coche, aunque hace casi dos años lo leyera de una versión en español bella que tengo. Resulta que fue la mayor la que me dijo que le encanta Peter Pan, me lo recuerda apenas nos subimos al coche, la misma niña que hace dos años no estaba muy emocionada de oirlo según lo leía en voz alta. Me pregunto si le gusta porque hicimos un intento pasado, o por qué es que esta segunda vuelta, y no es la primera vez que esto ocurre, lo que no le llamó demasiado la atención hoy le encanta.
Estamos casi al final de Peter Pan, y yo misma me sorprendo perdiéndome un poco en algunas partes de la narración, pero me ayuda que ya conozco la trama. Es un clásico estupendo, con un humor de adultos escondido no siempre fácil de captar. Como todo clásico, cada lectura te revela algo nuevo.
Ayer también hicimos un intento de Shakespeare, pero leer La comedia de los errores también llamada a veces La comedia de las equivocaciones, es entrevesado hasta para mí, y eso que estábamos con la versión para niños de Charles Lamb. Recuerdo en mis tiempos de insituto, que una compañía teatral local, con chicos jóvenes, ofreció una obra casi gratis en mi barrio, al aire libre, y era esta comedia. Nunca he visto una obra de teatro tan bien presentada. Nos partimos de la risa. Los jóvenes que hacían de gemelos lo bordaron. Luego recordé que Shakespeare escribió para el teatro, para ser visto y representado, y algunas obras se prestan mejor a la lectura, pero sobre todo si se han visto y uno está familiarizado con la trama. Así que estamos viendo en YouTube una producción en inglés, que me gusta porque tiene subtítulos, y no he buscado, pero seguro que tiene que haber alguna obra en español también.
Los clásicos, entre ellos autores como Shakespeare, no creo que sean imposibles. En mi caso, si ya conozco y disfruto yo misma de ellos, si presento a las niñas con el mundo alrededor del escritor o el libro que estamos leyendo, para lo que películas, cómics, ilustraciones, canciones, y lo que haya y nos  sirva para familiarizarnos, el magnetismo de estos libros y escritores hace el trabajo por sí solo.
Como dice Italo Calvino, un clásico, cuando lo lees, resulta algo diferente a la idea que tenías del mismo. Nos formamos una imagen de los clásicos, los hayamos leído o no, porque son parte de la cultura colectiva, y cuando los leemos, resultan algo distinto a esa imagen, si bien interesante y enriquecedor. Releer un clásico que ya leyéramos en la juventud o en la infancia, también presenta distintas e interesantes aristas y recovecos pues lo leemos desde una vida con más experiencias acumuladas que se suman a la lectura en cuestión. También como dice este autor, hay un clásico para cada persona. Que intentas con una obra de Shakespeare y no te entra, una de dos, o te sumerjes como digo en su mundillo mediante otros medios, o pruebas con otro. Hay muchísimos autores y obras que conocer. No es por esto que no vayamos nunca a leer nada más de moda o del momento, pero recuerda que ningún autor contemporáneo escribe nada nuevo, la tradición literaria a nuestras espaldas es siempre el referente, bien para continuarlo o abandonarlo. Cuando un libro de vampiros triunfa, ya ha habido varios que así lo hicieran con mucho éxito y novedad, sin olvidar Drácula, uno de mis libros favoritos, que no tiene mucho que ver con la película. Cuando otro libro nos muestra un futuro cruel y perverso, en que la recreación de la clase alta es ver a los pobres matarse por sobrevivir y comer, ya ha habido numerosos libros de distopias, como llaman en inglés a este género.
Las películas están bien como tales, como películas, que pueden gustarnos o no, pero el clásico es otro medio, otro género. No podemos extrapolar conclusiones, mejor sería que tratáramos ambos por separado, pero, por favor, que el ver una película no sea obstáculo para leer el libro en que está basada, pues por lo general el libro tiene otro tono y aporta otra experiencia. Siempre decimos lo típico, el libro es mejor que la película, pero no sé si tenga mucho sentido, pues es comparar peras con manzanas. Por ejemplo, el libro Grandes esperanzas me encanta, la película última basada en el libro no me gusta en absoluto. A mí. La película de Mary Poppins nos gusta a todos, el libro es diferente, quizá me guste menos. Sonrisas y lágrimas es una película muy bien hecha, el libro de María Von Trapp es mil veces más fascinante que la película.
¿Qué clásicos estáis leyendo, solos o en voz alta?
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