Antes de tiempo, pérdida de tiempo

En mi corto tiempo de mami homeschooler, me doy cuenta de que algo de lo que cojeo es que muchas veces empiezo las cosas demasiado pronto, sobre todo con mi hija mayor. Y encima elijo lo que no es para su edad, o lo que es irrelevante.

Los juegos educativos son por ejemplo, y del modo en que los manejamos los adultos, una verdadera pérdida de tiempo y dinero. Son una creación moderna que suple nuestro deseo de criar a un niño genio, precoz, más competitivo, mejor preparado que sus compañeros. El concepto estimulación temprana yo lo llamo abuso infantil. Ni siquiera lo considero adecuado para aplicarlo a ratas de laboratorio, cuanto menos a nuestros hijos. Pínchate o pícate tú y deja al niño crecer en paz.

Enseñar colores, números y letras, el calendario, palabras cortas o sílabas, escritura de letras, a niños de 3, 4, 5 años, es irrelevante. Las fichas una total pérdida de tiempo. Yo caí en parte en esto con mis hijas, menos mal que también viajamos mucho, cocinaron o ayudaron en la cocina en la medida de sus posibilidades, jugaron entre ellas y con amigos, en la arena, el agua, contamos y leimos cuentos, se disfrazaron, patinaron, se metieron al barro…

Practicar libros simples de lectura con niños de 5, 6, y 7 años, todo el día, ponerlos a  escribir su nombre y algunas oraciones, y las matemáticas básicas, también es irrelevante. Tomar clases de un instrumento musical caro… no es imperativo (si hay afición musical en la familia, bienvenida sea). Una flauta y un DVD para seguir unas lecciones en casa, es un muy buen comienzo. Pero si váis a gastar en clases de música, de los 7 u 8 en adelante es una edad madura para el niño acometer estas lecciones y aprovecharlas y valorarlas hasta el último centavo.Y de nuevo, menos mal que también leímos y leemos libros vivos, memorizamos las tres poemas y versos bíblicos, seguimos jugando en la arena, agua, barro, con amigos, en familia, juegos de mesa, paseamos, plantamos, seguimos cocinando cada vez más, cantando y contando historias, leyendo sobre conceptos matemáticos interesantes, y cultivamos nuestra afición al arte y música mediante el simple deleite auditivo, visual, y de todos los sentidos.

Algo para lo que nunca es tarde ni pronto, es para vivir aprendiendo sin la artificialidad, insipidez y mecanicidad de los métodos de enseñanza del invento del colegio del comienzo del siglo veinte a esta parte.

La edad escolar, que cada vez es más temprana en todos los países, nos ha impuesto una brecha artificial y moderna en el continuo fluir de nuestras vidas (que contienen la capacidad de aprendizaje sin muletas ni organismos). La vida que llevaban los niños en familia, cambia abruptamente con su ingreso a la escuela. Los niños en las escuelas son sometidos a este tipo de enseñanza temprana de cosas que no necesitan enseñanza adulta y fuera de contexto alguna, aprendizajes que en un entorno familiar y vital, (por lo general las familias coexisten en una comunidad de la que participan continuamente), se adquieren sin querer y lo más importante, unidos a actividades cotidianas. Las fechas, los números, tiempo, dinero, lectura, escritura, todo eso surge sin duda en muchos ambientes, y no por fuerza en la escuela.  De hecho, la escuela tiene que adoptar estos conocimientos de fuera, y crear un refrito propio de las escuelas mismas, que nunca más viviremos. Lo de estar junto a 24 personas de tu edad, muchas más en el comedor o en el patio de recreo, con sólo una persona mayor que uno, el maestro, y donde hay calendarios gigantes de plástico con bolsillos donde metemos cartoncitos con el mes y los días, por ejemplo, o donde miramos proyectores que nos muestran problemas repetitivos y absurdos, donde manipulamos dinero de plástico, contestamos qué es más pesado que otra cosa en una hoja de problemas, y donde todos hacemos la misma figurita de plastelina; donde un adulto lee libros gigantescos mostrando páginas a los niños sentados en una alfombra, y donde nos preguntan dónde, cuándo, por qué, quién, de cada una de esas historias. Esto es la cultura escolar, que no se encuentra en ningún otro lugar más que en los colegios. Estas actividades básicas, escritura, lectura, y matemáticas elementales, destripadas de la poesía de la vida, se vuelven asépticas, aburridas, y así, en abstracto, son una supina pérdida de tiempo. Cualquiera que haya dado clase a niños de primero sabe de sobra que nadie enseña a leer, menos con estimulación temprana. Los niños aprenden ellos cuando están listos.

Los niños permanecen ocupados desde el comienzo de la escuela hasta los 12 años, en estas actividades artificiales y demasiado centradas en lápiz y papel, rebajadas a un lenguaje sencillo (vaya a ser que no lo entiendan), a ideas escuálidas y aburridas en libros insulsos, que se ha inventado la escuela para tenerlos entretenidos por cada vez un horario más largo. Actividades enfocadas a que puedan ser independientes frente al escritorio. Supuestamente, los niños son independientes, ¿no?, son capaces de tomar o hacer algún que otro examen con papel y lápiz. Ya saben leer, deberían pues iniciar el hábito de la lectura por su cuenta… Pero la realidad es otra. A la edad de los 12, 13, o 14, (según John Holt cuando llegaban a quinto de primaria), cuando los niños debieran estar listos con concentración y madurez para acometer mayor aprendizaje intelectual rico de modo independientemente por un buen tiempo, resulta que lo que están es aburridos, desmotivados, y por lo general, detestan la escuela. Demandan o buscan el juego, que se les entretenga, como de pequeños les condicionaron a entender el aprender como algo difícil para lo que han de entretenerte primero, durante, y después. Moviéndose por los impulsos del premio o castigo, confiados en las buenas notas que muchos sacan sin estudiar, o frustrados por los suspensos aún cuando se intenta lograr otro resultado, los niños añoran las experiencias enriquecedoras, el contacto con el mundo real y no una abstracción del mismo, las vacaciones, donde quizá retomen la poesía que les falta año tras año en las aulas.

La estimulación temprana no es otra cosa que una máquina que acorta la vida rica y fértil de un niño, y que produce el fracaso escolar temprano. Es entonces la adolescencia el tiempo en que muchos cuentan los días para terminar la escolarización obligatoria, en que pasan por el trago de “tal o cual actividad o asignatura”, mientras otros con más suerte, para los que los exámenes y la cultura de la escuela fueron fáciles de sortear, llegan a cursar estudios superiores y a la universidad, donde con un poco más de suerte, algunos profesores lograrán de nuevo ponerles en contacto con ideas y soplar algo de aliento y vida en sus mentes y corazones.

Y me consta que si esta crítica no viniera de una madre homeschooler, tendría gran tirada.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s