Los niños son personas

¿Cómo me va con esta nueva página? Hmmm, me gusta, aunque a veces siento un poco de vacío, como si hablara conmigo misma dentro de un tunel, y me retumbara la voz. 🙂 Sí, sé que tengo a algunas de vosotras enfadadiñas conmigo por no abrir comentarios, pero estoy agusto así. Sé que lo que escribo es leído, y espero que por quien lo disfrute y aproveche.

¿Cómo nos va a Maria (sin acento en la i) y a mí con Geografía Elemental y mi ensayo? Bien. Hemos vendido bastantes, y ya nos hemos hecho ricas. Ricas en halagos y satisfacciones sabiendo que muchos se han beneficiado de ambas lecturas.

Respecto a mi ensayo… hmmmm…. hoy por hoy escribiría otra cosa, pero Marina me dice que quizá no tan diferente. Que aunque sabe que acabo de pasar por otra etapa que no había vivido aún cuando escribí el libro, finalmente se nota también cuál es mi meta o mi pequeño lema para todos los que hacéis homeschooling.

¿Y cuál es ese lema o esa conclusión que me guía y que promulgo? Que los niños son personas, y que todo es así de simple o complicado, como lo queramos ver o hacer. Que es nuestro cometido conocerlos y amarlos como son, y vivir para que sean aquella persona que Dios quiere que sean.

¿Y cómo vamos en cuanto al homeschooling? Nutriendo su amor por el aprendizaje, despacio y con mucha dicha, y a través de alimentar mi propio amor por la vida despacio, y con mucha dicha. Observando. Gozando. Abriendo nuestra mente y corazón, dando y recibiendo inspiración.

Algo más concreto. Pues con las famosas tres erres, Reading, wRiting, and Ritmetic, o lectura, escritura y aritmética, y cansándonos de las tres erres, que así, en seco, son nimias y aburridas. Variando un poco la lectura con libros en audio, inyectando nuestro día a día con algo de arte (entre otras cosas su clase semanal de la que gozan), con música (fuimos a escuchar las cuatro estaciones de Vivaldi, genial), hebreo (que ha pasado de no gustarles a ser la parte favorita del día), algún que otro video, tratando de no olvidarnos de los juegos para mates, con el piano, dibujo y alguna que otra manualidad. Seguimos con el programa de lecturas de Ambleside, pero si nos lleva más tiempo terminar una semana, pues así lo hacemos, ya que este programa no debiera ser sólo una lista de lecturas tampoco. Hace un par de días he pedido un par de libros de Simply Charlotte Mason, a ver si nos amenizan y expanden un poco nuestros paseos por la naturaleza, porque no solemos hacer otra cosa más que el paseo, lo cual está bien, pero me apetece enriquecerlos con algún poema, alguna otra lectura sugerida, y actividades sencillas. Ya os contaré cómo nos va cuando los comencemos.

Mi hija mayor de 8, comienza a estrenarse en la lectura activa, con los ojos. (La lectura pasiva, con los oídos, de siempre le ha encantado… las cantidades ofrecidas y la narración que le pido, a veces la cansan). También comienza a despertarle el gusto por la historia y por la poesía, lo cual sería imposible si no hubiera leído nunca historia ni poesía. Todavía no ha tomado las riendas de su aprendizaje, pero veo que da algunos pasos al respecto. He observado (que no comparado), a otros niños de su edad, algunos menores, y muchos otros mayores que ella, y veo que esta etapa les ha llegado. Mi sentido común y mi fe me dicen que lo mismo está en el futuro de ambas hijas, aprendizaje independiente y automotivado. El único aprendizaje real y posible. Mientras, yo no me quedo sin hacer nada,  pero tampoco obligo. También me queda claro que esto no se puede ni acelerar ni forzar, pero se puede responsablemente nutrir. Y eso es en lo que consiste una educación al estilo Charlotte Mason. Difícil de explicar, porque es diferente en cada familia, personalizada a cada niño o joven. Pero nos podemos hacer una idea, pues los principios de aprendizaje y enseñanza no caducan, no porque los hayan probado en un laboratorio, sino que han sido vividos en situaciones reales. Son los únicos principios que he comprobado útiles y ciertos para niños muy académicos, niños inquietos, tranquilos, reservados, extrovertidos, con dificultades, con talentos, con dificultades y talentos…

¿Cambios? Sí. Llevo un mes o así corriendo. Los domingos una hora en la tarde, y los martes y jueves una media hora con mi vecina. Es increíble, pero creo que el ejercicio en verdad me taima mucho el carácter, me amansa.

Algo poético. Las clases de hebreo. Curioso. Muchas personas me dicen qué hay de práctico o el por qué de aprender un poco de esta lengua. Cuanto más vieja me hago, más me gusta el ser mayor, y más necesario me parece todo esto que a los demás les resulta inútil. Heather se prepara tan bien, que es capaz de ofrecernos una clase formidable. No puedo transmitiros la belleza y lo que se siente leyendo un verso en hebreo de Génesis, escribiendo las letras, los símbolos, tan bellos y diferentes a lo que conocemos. Inicialmente las niñas no estaban entusiasmadas. Es normal. Lleva esfuerzo hacerse poco a poco con un sistema de letras diferente. Pero a medida que van familiarizándose y aprendiendo las letras, escribiendo  algunas palabras, y reconociendo muchas otras oralmente, le van tomando cariño.

La vida doméstica. Pues me siento como una reina. NUNCA en mi vida he tenido que sacar el bote de basura grande, ni cambiar la bolsa del pequeño. De hecho, soy tan afortunada que ni sé cuáles son los días en que pasa el camión de la basura en mi vecindario, ni he tenido que sacar el bote negro grande a la calle para que se lleven la basura. El ir a tirar algo y que termine en el suelo porque el bote esté a rebosar, nunca me pasa, y lo considero un lujo total. Lo mismo digo del mantenimiento de los coches y del pago de facturas. Ni cambio de aceite, ni lavado, ni rotación de los neumáticos, ni fecha límite de pago tal o cual… Mi familia y yo vivimos en una isla en medio de la ciudad. Un oasis donde el tiempo, aunque a veces corre rápido, también nos deja que lo detengamos a placer. Mi marido trabaja fielmente en algo que le gusta, tiene sus compensaciones y exigencias. Respetamos el tiempo para la familia. A diario tiene listo su desayuno y almuerzo para llevárselo al trabajo, y cuando viene por la tarde noche, le espera en la mesa su plato de comida. Su ropa está lavada. La casa está limpia. Las niñas atendidas. Nuestra vida es tan conservadora que es de todo punto revolucionaria. ¿Mujer trabajadora? Pues que yo sepa es lo que soy. ¿Igualdad? Claro, ambos trabajamos mucho y disfrutamos de la vida por igual.

Algo en que pensar. Ayer, corriendo con mi vecina, me comentaba que va a venir su madre de visita, y que algún dia de esos en que esté con ellos, invitará a sus suegros para cenar todos juntos. Le pregunto si su madre se lleva bien con sus suegros, y me dice que sus suegros, su suegra en especial, no concibe a nadie que no se lleve bien con ella. Le contesto si no cree que es lo máximo que pueden decir de tí, que eres una persona tal, que no concibes a nadie que no se sienta respetado en tu compañía.

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