Cita del libro Quiet

El último libro que he leido, Quiet, por Susan Cain, no es ni de educación, ni siquiera la autora menciona (ni conoce, diría yo), el homeschooling. Es un libro que trata sobre las personas que son introvertidas, y cómo nuestra sociedad concibe a la gente callada como si de una carencia en su personalidad se tratara, sin ver el potencial tan grande que este tipo de niños y adultos tienen.

No estaba en absoluto esperando que las últimas páginas contuvieran este análisis de las escuelas que la autora nos ofrrece y que os traigo en inglés y os traduzco.

The truth is that many schools are designed for extroverts. Introverts need different kinds of instruction from extroverts, write College of Williams and Mary education scholars Jill Burruss and Lisa Kaenzig. And too often, “very little is made available to that learner except constant advice on becoming more social and gregarious.”

La verdad es que muchas escuelas están diseñadas para los extrovertidos. Los introvertidos necesitan modos de instrucción distintos a los extrovertidos, escriben los académicos de la Universidad de Williams y Mary, Jill Burruss y Lisa Kaenzig. Y muy a menudo, “de poco más se le provee al estudiante que de consejo constante de que se haga más social y gregario.”

We tend to forget that there’s nothing sacrosanct about learning in large group classrooms, and that we organize students this way not because it’s the best way to learn but because it’s cost-efficient, and what else would we do with our children while the grown-ups are at work? If your child prefers to work autonomously and socialize one-on-one, there’s nothing wrong with her; she just happens not to fit the prevailing model. The purpose of school should be to prepare kids for the rest of their lives, but too often what kids need to be prepared for is surviving the school day itself.

Tendemos a olvidarnos de que no hay nada sacrosanto en aprender en clases con grupos grandes, y que organizamos a los estudiantes así, no porque sea la mejor manera de aprender, pero porque es económica, y ¿qué otra cosa podríamos hacer con los niños mientras los mayores están trabajando? Si tu hijo prefiere trabajar autónomamente y socializar tet a tet, no es nada malo; simplemente ocurre que no encaja en el modelo prevalente. El propósito de las escuelas debería ser preparar a los niños para el resto de sus vidas, pero muy a menudo, lo que los niños necesitan es que se los prepare para sobrevivir a la escuela misma.

The school environment can be highly unnatural, especially from the perspective of an introverted child who loves to work intensely on projects he cares about, and hang out with one or two friends at a time. In the morning, the door to the bus opens and discharges its occupants in a noisy, jostling mass. Academic classes are dominated by group discussions in which a teacher prods him to speak up. He eats lunch in the cacophonous din of the cafeteria, where he has to jockey for a place at a crowded table. Worst of all, there’s little time to think or create. The structure of the day is almost guaranteed to sap his energy rather than stimulate it.

El ambiente de la escuela puede ser altamente artificial, especialmente desde la perspectiva de un niño introvertido que gusta trabajar intensamente en proyectos que le interesan, y pasar el rato con uno o dos amigos a la vez. Por la mañana la puerta del autobús se abre y salen sus ocupantes ruidosos, en bandada. Las clases académicas están dominadas por discusiones de grupo en las que los profesores instan al niño a que participe. Los niños comen en una cafetería cacofónica, donde tienen que hacerse con un sitio en las mesas llenas a codazos. Lo peor de todo, hay muy poco tiempo para pensar o crear. La estructura del día garantiza que el niño termine con sus energías mermadas en lugar de haberle estimulado.

Why do we accept this one-size-fits-all situation as a given when we know perfectly well that adults don’t organize themselves this way? We often marvel at how introverted, geeky kids “blossom” into secure and happy adults. We liken it to a metamorphosis. However, maybe it’s not the children who change but their environments. As adults, they get to select the careers, spouses, and social circles that suit them. They don’t have to live in whatever culture they’re plunked into. Research from a field known as “person-environment fit” shows that people flourish when, in the words of psychologist Brian Little, they’re “engaged in occupations, roles or settings that are concordant with their personalities.” The inverse is also true: kids stop learning when they feel emotionally threatened. (Pages 253, 254)

¿Por qué aceptamos esta situación como una solución supuestamente válida para todos cuando sabemos perfectamente que los adultos no se organizan de esta manera? A menudo nos sorprendemos de qué bien “florecen” los niños introvertidos o los clásicos empollones, ratas de biblioteca, (geeky), y cómo se convierten en adultos seguros y felices. Lo comparamos a una metamorfosis. Pero puede que no sean los niños los que cambien sino sus entornos. De adultos, estos niños escojen sus carreras, conjuges, y los círculos sociales que más se adaptan a su forma de ser. No tienen que vivir en cualesquiera que sea la cultura a la que los arrojan. Estudios de un campo conocido como “entorno personal adaptado”, muestran que las personas florecemos cuando, en palabras del psicólogo Brian Little, estamos “inmersos en ocupaciones, roles, o situaciones concordantes con nuestra personalidad”. Lo inverso es a su vez cierto: los niños dejan de aprender cuando se sienten emocionalmente amenazados. (Páginas 253 y 254 del libro Quiet).

Susan Cain no está escribiendo sobre homeschooling sino ofreciendo su crítica cándida e inteligente de las escuelas. Está defendiendo con todo su cerebro y corazón a personas de su grupo, introvertidas. Pero no se está definiendo como la redentora de los introvertidos, sino que lo hace para indicar el potencial tan grande que tenemos si miramos todo lo que las personas introvertidas nos ofrecen y nos han aportado históricamente.

Conozco a muchas familias que tienen niños así, muy sensibles, empáticos, reservados aunque sociales en grupos no intimidantes. Niños con una vida interior muy intensa con una conversación profunda, a quienes les gusta su tiempo a solas. Es innegable que estos niños florecen inmensamente cuando son educados en casa, no tienen que esperar a ser adultos para sufrir esa metamorfosis o buscar su entorno óptimo. Sus padres ya se encargan de proveerles con la mejor de las socializaciones y situaciones en las que vivir y crecer, y desde donde aportarnos todo lo que tienen en su haber. Gran riqueza para cada sociedad esta que se encuentra en el interior de muchísimos niños y personas introvertidas.

 

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