Esther Averill, Meindert Dejong, Hawthorne, Lamb…

Mientras que sigo trabajando en un artículo (entrada o post, como lo queráis llamar) que tengo iniciado cuatro veces y que aún no termino de encuadrar, os dejo con un anuncio o comercial como dicen por aquí sobre libros y quizá intercalaré si me sale algunos de los pensamientos que tengo pendientes para ese artículo dichoso que os menciono.

Cada vez pienso más que la vida, y el homeschooling, que es parte de la misma, son un poco como los cuentes, como los quieras vivir. Vaya, que si pienso en mi hija mayor y la lectura, y me pilla un día bajo de moral, puedo escribir un lamento de cómo no es una devoradora de libros, de cómo prefiere jugar con su hermana o sóla antes que perderse en un libro… pero si escribo con cariño y agudizando la vista, puedo decir que esta niña tiene pasión por los libros. Que no se pierde una de venir a encontrar joyas de libros en la tienda indie (otra palabra sofisticada para decir tienda de libros usados que no pertenece a una cadena de tiendas y que tiene un sello propio; a su vez una manera de decir que tienen una estantería de cada tamaño y color). A lo que iba. De repente pasan cosas como que le muestro un libro a mi hija que creo que le puede gustar, como un libro sencillito que se llama The Fire Cat y que encontré en una de mis escapadas sóla, y en casa de mi amiga Heather ella nos enseña Jenny and the Cat Club, de la misma autora, y se lo trae y comienza a leerlo esa noche y me pide más de la misma autora, y una, que para eso tiene una huchita con dinerito ahorrado para cuando vienen estos momentos en que me piden libros, va y le compra todos menos un título que por no estar reimpreso sólo aparece por ahí por 200 o 400 dólares ni más ni menos. Pero con casi toda la colección que le conseguí, tiene para rato.

 

         The Cat Club Series
Jenny and the Cat Club incluye los cinco relatos resaltados por lo cual es gruesecito:

The Cat Club, 1944
The School For Cats, 1947: finito, 33 páginas
Jenny’s First Party, 1948
Jenny’s Moonlight Adventure, 1949: finito, 33 páginas
When Jenny Lost Her Scarf, 1951
Jenny’s Adopted Brothers, 1952
How the Brothers Joined the Cat Club, 1953
Jenny’s Birthday Book, 1954: finito, en el estilo de “picture book”
Jenny Goes to Sea, 1957: grueso, 128 páginas
Jenny’s Bedside Book, 1959 Este es el único que aparecía por 200 dólares o más
The Fire Cat, 1960: muy finito, estilo “Early Reader”
The Hotel Cat, 1969: grueso, 161 páginas
Captains of the City Streets, 1972: grueso, 145 páginas
Todos los resaltados en amarillo mostaza, están en la colección Jenny and the Cat Club, Jenny’s Birthday Book es más tipo libro infantil. Tiene de hecho menos texto y más ilustraciones.

 

Estas dos páginas del Jenny and the Cat Club, os dan un ejemplo de las ilustraciones, pero el texto es de libro de capítulos. Las historias son preciosas, las ilustraciones impecables. La gatita se llama Jenny Linsky, y os digo los nombres del resto de sus hermanos y otros gatitos del club: The Duke, Sinbad, Romulus, Remus, Junior,  Solomon, Arabella y Antonio, Macaroni, Concertina, Madame Butterfly, y Mr. President. Más adelante aparecerá Pickles, (pepinillo), que es el gato del cuentito The Fire Cat.

Creo que es una colección que puede fascinar a niñas tanto como a niños. Ella se encargó de ambas cosas, texto e ilustraciones, y al ser de los 50 y 60, es casi sello de época el que el lenguaje sea lo que yo describo sofisticación y cotidianidad en un combo hogareño y chic.

Igual, aunque no se pierda horas y horas leyendo, también disfruta de la Kindle paperwhite regalo que nos hicieron a la familia estas fiestas.

Finalmente, a pesar de que las lecturas que llevamos en las lecciones puedan ser a veces hueso duro, otras me llevo una sorpresa, como con estas tres:

Meindert Dejong, holandés que llegó a EEUU con su familia a vivir a una granja cuando tenía 8 años, y que aprendió inglés mediante la lectura que amaba, escribe sobre animales de una manera inimitable. Pensé en Paloma y sus niños, y creo chicas que sus libros debéis poder encontrarlos en las bibliotecas. Sus personajes hablan con los animales, lo cotidiano lo hace poema. … Y entonces llegó un perro, advierto, es muy descriptivo, hoy, segundo día, se me perdió un poco la niña en la disertación sobre la gallina roja y las otras bajando la rampa en la primavera hacia el exterior, así que tendré que ir piano piano, pero creo que les gustará, confío, si no, otro de los que quedan para mí, y en unos años volvemos a probar. Estos libros nunca se debieran abandonar PARA SIEMPRE, (nunca digas nunca). Merece dedicar un poquito de atención especial al ritmo de lectura, que a veces es crucial para asentar un libro, antes que dejarlo por difícil, no interesante, etc. Un poquito cada día, y de repente pega y conecta.

Hoy leímos la última parte del penúltimo capítulo de Little Duke, de Yonge, un libro que no despertaba nada positivo al comienzo, y lo mismo, mi hija mayor pegada a mí, las dos muy conmovidas por la muerte de Carloman y cómo es contada.



Tanglewood Tales, qué deciros. Para mí Hawthorne está sólo en su propia categoría. Creo que era su sino escribir mitología para niños (que no infantil), y no sé quién o por qué querría acometer la misma misión. Leído a Hawthorne, todo lo demás sobra, así de claro. Es algo así como la coca cola… sí, hay pepsi que está muy lograda, y muchos países tienen su aspirante a coca cola, pero si quieres un refresco de cola, no hay otra más que Coke. Otra cosa es que no te gusten los refrescos, o que no bebas cafeína… y ya no estiro más la comparación que se me revienta la pompa de chicle en la cara. Pues la leyenda de Jason y el vellocino de oro, y los Argonautas a pesar de su lenguaje impecable (¿sabíais que ungüento se dice unguent en inglish pitinglish?), pues a pesar o quizá debido precisamente al lenguaje y su fuerza narrativa, la tengo pegada a la hija a mi vera en el sofá con ojos como platos. Es el magnetismo de la mitología.

Finalmente Cuentos basados en el teatro de Shakespeare, por, ¡atentos todos!, Carlos Lamb. La versión en inglés está gratis, el libro en español lo compré el año pasado en España donde parece que traducimos hasta los nombres de los autores, ¿no? pero ya el apellido. Pues debiera decir entonces por María y Carlos Lamb, porque son de Mary y Charles Lamb. Encima de traducir cortaron a la pobre de Mary de un tajo. Y en esta versión en inglés, aunque figuran ambos en la descripción, en la tapa de libro para kindle al revés, sale Mary Lamb como autora. Bueno, pues este libro no lo abrí antes porque miedo me dá a veces con mi hija mayor comenzar con cosas nuevas. Shakespeare me intimida, lo admito, aunque sea para niños. Honestamente, no tenía ganas de más quejas ante libros que sé que son tan valiosos, me canso, y quizá ella también. Pero de casualidad le dije que si leíamos Cimbelín, que es el que mi famoso planeamiento sugiere, pero le pareció mejor (esta niña es de este tipo) escoger el que ella quisiera entre los títulos de los cuentos incluídos en este volumen, y me dijo que el de Mucho trabajo para nada (Much Ado About Nothing), que creo está en película con el título Mucho ruido y pocas nueces, que me gusta, sí. Comienzo a leerlo y es como decía una de las mamis del foro de Ambleside, toda una novela o “soap opera”, ja ja ja. Desde el principio nos hizo gracia eso de que intenten emparejar a dos simulando que uno está enamorado de la otra y la otra del uno… en fin, espero y siga así.

 

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