Diciembre: Matilda y El viento en los sauces

Esta semana terminamos ya 18 semanas de lecciones en 20 semanas de tiempo real desde que comenzamos nuestras ‘clases’. Nuestro programa (que es básicamente Ambleside, year 2), consta de 36 semanas durante las cuales tenemos unas lecturas de las que pido narración, y otras lecturas libres. Estas lecturas no son ni todo ni tampoco diría yo lo más importante. También tenemos nuestra música y arte del que disfrutar, instrumento que practicar, paseos, excursiones y mucho tiempo libre para nuestros hobbies. Sin todo eso los libros no serían nada, pues la educación es la ciencia de las relaciones, algo que los libros de forma aislada no pueden darnos.

En fin. Las lecturas semanales me dan un cierto agarre y me ponen en marcha. Muchas veces me quedo caminando sóla, ja ja ja, la mayoría me siguen estas dos aventureras que tengo. Poco a poco hemos ido descubriendo y haciendo nuestros muchos libros increíbles. Yo a mi modo, intenso e hiperactivo, ellas al suyo, soñador y creativo la mayor, locuaz y analítico la peque.


En nuestras semanas siempre hay de todo, para variar. Hubo un par de semanas de crisis mía pues no estábamos teniendo disfrute con las lecciones. Hace poco me encontré con una familia también que tiene hijos mayores, y que están de lleno en exámenes, con programa de gramática, ortografía, con otra forma de encarar todo esto, y me entraron sudores… muchos son como un PMS, que yo llamo PMHS, pero se me pasan y vuelvo a ganar perspectiva.

Nosotros hemos apostado por esa ciencia de las relaciones de la que habla Charlotte Mason. Quizá haya un momento en que volvamos un poco a arrimarnos al sistema más tradicional, pero desde luego que mientras esté en mis manos el concederles el don de una educación sin examenes, calificaciones o grados, mediciones, temarios ad hoc, memorización de datos, empleo de fórmulas y estrategias para los exámenes y otras hierbas, así lo haremos. Hasta que no sean ellas quienes quieran perseguir una meta que implique examenes y pruebas, ¡bendita infancia!, que disfruten y aprendan a su aire, que el verdadero aprendizaje es suyo, nadie lo debiera condicionar, forzar, exigir, medir, ni limitar.

Cuando llegue el momento si hay que preparar examenes se preparan. También habrá algunos momentos en que las presente con lo que es un examen y eso, pero no la semana de crisis sino la tranquila, eh, para que se familiaricen con ello. Un examen es algo puntual y concreto, ¿para qué tomar los que no son obligatorios ni te aportan nada?

Mis hijas me siguen desde que estoy con lo de Book Complicity, haciendo sus marca páginas, también le dan un poquito a la máquina de coser, dibujan y escriben historias en el ordenador o en papel, y me preguntan todo el rato cómo se escribe tal o cual palabra.

En matemáticas estamos directamente en mates vivas, lo cual son sólo juegos y los libros de Life of Fred. Ya no seguimos ningún currículo clásico, menos las páginas por tema o capítulo. Si hacen por ahí algo de MEP, es lo que les parece a ellas. Punto.

Las narraciones también he bajado la cantidad. Siempre nos dicen en el foro de Ambleside que hay que adaptar y yo burra, insisto en seguir un ritmo que no es el nuestro. Pidiendo menos narraciones a mi hija mayor, las poquitas que hace las hace mucho mejor. El caso es narrar. Y me dijo hace poco que escuchar y narrar requieren trabajo. Tiendo a pensar que, como soy yo la que leo y leo, paramos y hacen algo como escuchar música, leer independientemente, y vuelvo a leer, y leer, y le digo que narre, que es lo único que la pido y no lo hace. Pero luego me paro y me doy cuenta que no es cierto, que los libros son ricos y densos, y escuchar con atención requiere trabajo, por supuesto, narrar mucho más. Y que no es cierto que sea esto lo único que hace cuando lo hace.

A veces el pasar por momentos de dificultad con algunos libros que no agradan instantáneamente, tiene sus recompensas. Por ejemplo, con El viento en los sauces, pensé en dejarlo, pero antes dije, vale, si no queréis narrar, no lo hagáis, pero seguid escuchando. Esta semana, en el capítulo sexto que corresponde a la mitad del libro más o menos, mi hija mayor me dijo cuando no estábamos leyéndolo, en un momento cualquiera, que la parte en que meten a Toad (Sapo) en el cuarto de fumadores de la casa, ‘smoking room’, muy británico, ja ja ja, y Badger le dice que se arrepienta y deje la afición perniciosa del automovilismo, y cuando sale y le vuelve a decir que haga juramento y salta NOOOOOO, que es divertidísima. Y lo es, ja ja ja, empieza a decir no, no y no… allí (refiriéndose al salón de fumar), te hubiera dicho cualquier cosa, aquí es otra cosa, me encantan los coches, sueño con ellos… etc. Con un lenguaje que me trabó la lengua por muchas páginas, y que ahora se me ha vuelto más segunda piel, y que las niñas aprecian a su modo, cautivadas mucho más por una historia de difícil arranque. ¿Y sabéis algo que contribuyó a las niñas y su reciente deseo por seguir leyendo este libro? Que vieron la película de Matilda, y cómo se lo deja la maestra en casa cuando la va a visitar para que se lo lea. También por la película me pidieron las dos que las volviera a cortar el flequillo.

Del libro de animales de Burgess, donde oyó el dicho ‘you are calling the pot black’ cuando acusas a alguien de algo que tú también hace, no para de usar el refrán siempre que puede. De nuevo un libro que tuvo un comienzo rocoso, y que simplemente ralentizándolo y no olvidando ver los vídeos de los animales y eso, hoy por hoy es ameno, interesante, y ya nos hemos familiarizado con los personajes y el estilo.

Y no siempre es así, lo de insistir con un libro difícil. No digo que no haya dejado algún libro de lado. Ya os contaré en otro momento nuestro peregrinaje con Pilgrims Progress, El progreso del peregrino, pero suelo en lugar de abandonarlos, posponerlos.

Después de mucho hablar y escribir sobre esto de adaptar, respetar el ritmo, entender a tus hijos, etc. parece que muy de a poquito lo voy poniéndo en práctica. En ocho años de la mayor, y seis de la pequeña, creo que ahora comienzo muy despacio a entender un poco esto del homeschooling y a conectar la teoría con la práctica por primera vez.

A ver si sigo con la serie de Entretenimiento y aprendizaje, os debo otra entrada sobre El progreso del peregrino, y os comentaré mi experiencia traduciendo y el precio de vivir 17 años en el extranjero, entre lo que está se te cuele de repente alguna falta de ortografía inefable.

 

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