Mi hogar

Tengo varios temas que me gustaría compartiros, pero he decidido mostrar un poco de mi casa y  compartiros nuestras rutinas. Tendría que haberos enseñado cómo estaba la mesa del comedor, donde comemos, escribimos, dibujamos, etc. según terminamos de trabajar, pero tengo el hábito de, cuando la mesa está llena de cosas porque hemos estado trabajando en ella, limpiarla con la ayuda de las niñas, igual el salón y la cocina. Esta mañana misma vinieron amigos, les hice galletitas, almuerzo, jugaron, cuando se marcharon las niñas hicieron marcapáginas con purpurina, trozos de tela, papel de contacto o de plastificar, en fin, que igual sacamos que volvemos a guardar en un rato. Ya estamos más que acostumbradas pues es nuestra rutina.

Yo no leo libros de organización del hogar ni de cocina, ni tengo listas aparte del cuaderno de planeación de la semana y mi agenda y algún papel cuando requiero anotar algo. No digo en absoluto que no ayuden, imagino que ayudan mucho. En mi caso tengo una forma de manejar mi semana que quizá coincida en varios principios que explican estos libros y que imagino pueden ser muy beneficiosos para otras personas que aún no han interiorizado una forma de trabajo y necesiten claves para arrancar por algún lado.

Al fondo, en la estantería, es donde tenemos nuestro libro con el artista del mes.
Este mes es Vermeer. A la derecha, bajo la repisa que conecta las columnas, tengo
dos cajoneras de plástico y una estantería de madera donde guardamos materiales.
También guardo materiales en la estantería del fondo. La de la esquina a la izquierda
es para cosasde la cocina, y la de la izquierda blanca para libros que usamos a diario. 

Es posible que el no poder permitirme a una persona que me ayude con la limpieza, me haya hecho a fuerza medio organizada, no sé. Claro que me encantaría tener a alguien que me echara una mano… una vez al mes me bastaría. Pero aquí eso cuesta de 70 dólares en adelante por 2 o 3 horas, y es un dinero que mejor lo gasto en libros, claro, ¿en qué otra cosa? Bueno, quizá en alguna prenda en la tienda del usado y poco más. Imagino que esto también depende de cada familia, cultura y posibilidades. Lo cierto es que mi marido ayuda una ENORMIDAD. En serio, desde colocar los cajones de cubiertos y cabinetes de la cocina, hasta ordenar el cuartillo o alhacena, hasta aspirar, limpiar los baños… sí. Y le trato de apoyar por ejemplo como ahora con su régimen, cocinando seis desayunos y seis cenas, y preparando también tuppers para la comida extra porque no puede comer en restaurantes casi. Ahora ya no me queda otra que levantarme con él, a las 6 y media.

Del otro lado del comedor está el salón. El sofá de cuero es pre niños. Los sofás de piel se limpian muy bien. Y las estanterías también de mis tiempos de maestra. Nuestro salón no se mancha mucho porque, a excepción de alguna galletita o algo así, no comemos en él ni vemos prácticamente televisión. Es para leer y para las niñas, que juegan al pie de la estanterías.

 

 

En esta foto podéis ver la repisa que conecta las estanterías, la cesta y detrás el libro de Vermeer. La mesa de legos que veis fueron 3 dólares con legos y todo en una venta de garaje. Los cajones de plástico blancos gratis. Sobre ellos unas canastas que forré de tela que estaban en la habitación de mi hija cuando era bebé. Creo que intentaré localizar algunas cestas menos infantiles, que tras ocho años ya es hora.

La compra de la comida. Salvo que vaya a tratar una nueva receta o comprar para algo puntual, vamos todos juntos al supermercado y según ya conocemos al dedillo los pasillos y lo que hay, y lo que comemos, vamos llenando el carrito. Con lo que tengo preparo la comida. Si nos apetecen unas galletas y no tengo algo, busco una receta con lo que tengo. Ahí sí tenemos a veces una lista en la nevera, cuando vamos detectando cosillas que hay que reponer, y si quiero hacer una receta de la que me faltan cosas, apunto y me espero a la siguiente compra.

Cortesía de mis padres y mi hermana, desde la semana pasada tenemos un piano digital, Casio Privia PX 130, 88 teclas pesadas o duras como las de un piano. Un teclado que funciona como piano. Tocar un instrumento, sin ser virtuoso necesariamente, es importante para apreciar la música y poder producir algo bello.

Otro ejemplo, la colada. Sólo tengo dos canastas grandes de ropa sucia en mi armario que es grande, de los que caminas en ellos. Las niñas tienen su cesta. De su cesta a una de las mías y abajo. Sí. Tengo que bajar las cestas para hacer la colada porque la lavadora y secadora están en el cuartillo anexo a la cocina. No puedo permitirme tener más ropa sucia que la que cabe en esos dos canastos. Al salir de la secadora, la echo en el sofá. Y como tampoco puede estar ahí, o no podríamos sentarnos, la doblamos y a mi habitación y la de ellas. Una vez en mi habitación, a lo sumo pasa un día antes de que la cuelgue en el armario o guarde las toallas. Lo que es de abajo, ya lo pongo según la doblo, (trapos de cocina y algunas toallas). Igual las niñas, la meten en sus cajones y armario.

Una de las habitaciones, la de huéspedes. Es donde tenemos dos estanterías y dos cuadros con láminas de Renoir. El escritorio del fondo fue un regalo que tuve que repintar porque amarilleaba. Las estanterías una regalada, otra 10 dólares. Aquí es increíble lo que uno encuentra por poco o nada y la de cosas de las que otros se desprenden y te regalan.

Los famosos cacharros o trastes. Tiene que ser algo muy raro que no se laven los cacharros al terminar cada comida. Es terminar de comer y me levanto a fregar los platos. Las niñas limpian la mesa y recogen.

Canastas con libros de segundo. Un lujo poder leer lo que leemos.

Los libros y papeles que usamos. Como usamos la mesa única que también es donde comemos, igual. Las cosas tienen que recogerse después de la mañana. Si queremos seguir leyendo o dibujando, seguimos en el salón o arriba donde está el piano, los ordenadores y otra mesa en la que pueden dejar sus creaciones cuando quieran.

Sí, leemos estos libros viejos, rancios, pasados de moda… y no sólo eso, NOS ENCANTAN.
Pronto os escribiré sobre qué es un currículo integral y cómo es que los niños pueden
disfrutar de este tipo de libros y aprender muchísimo de ellos.

 

Nuestros libros rojos

Otro principio que seguimos es no hacer salidas innecesarias. Por ejemplo, no salimos a comprar una cosita aquí y otra allá a no ser que sea de urgencia. Que urgencia no es nada. Ayer noche volviendo de un paseo todos por el vecindario, me encuentro a mi vecina de salida en el coche… a por leche, me dice, que se le había acabado. Estamos hablando de Houston, la tienda más cercana es la gasolinera de la esquina, para la que hay que coger el coche, y en la que te cobran el doble por la leche. Ya que estás en el coche, vas al súper, a unos 8 minutos en coche. En mi caso, si no hay leche siempre hay agua. Nadie va a morir de inanición por no tener leche hasta el día de la compra, que es el viernes o jueves en nuestro caso. Es mucho gasto salir a por la leche, porque uno vuelve con cinco cosas más, y el gasto de tiempo y gasolina es más de lo que me puedo permitir.

Nuestros libros verdes

En los sitios más pequeños donde hay tiendas a tiro de piedra, es igualmente una gran pérdida de tiempo salir cada día a la tienda, a no ser que uno tenga una rutina de comprar el pan y punto.

Hemos empezado hace poco Cinco niños y eso, y a las niñas les parece divertidísimo. A mi me encanta. Cuando vieron que era de la biblioteca se entristecieron… quieren que lo compre, y eso haré. Muchos libros que antes tenía sólo en la Kindle o de la biblioteca, los termino comprando. Lo que no les he dicho es que lo tengo en dos formatos, libro y Kindle, pero en inglés, ja ja ja. Siempre que puedo añado lecturas en español para compensar. A mi aire. En la medida en que me apetece y me parece.

Para nosotros la música es para escucharla no para presumir de conocer a compositores o piezas, los libros para leerlos, no para coleccionarlos o mencionarlos y pasar por eruditos o intelectuales, el arte para apreciarlo, no para analizarlo, los instrumentos musicales para practicarlos, llegando hasta donde lleguemos, sin carreras ni expectativas sofocantes, los muebles y casa para disfrutarlos y vivirlos, a pesar de que, a lo madre de Raymond, o maruja con pretensiones, tengo mis ules y mi mantelico de plástico para preservar el de tela y aún así poderlo ver, ja ja ja. Aprender no es lo que hacemos, sino quienes somos, lo que nos define como humanos.

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s