Todo o nada

Hace poco leía en este escrito de Paloma, que tras un año duro y difícil en el que quizá lo académico se resiente ante circunstancias vitales de urgencia, y en el que no hemos sentido que estuviéramos proveyendo a los niños del alimento intelectual adecuado, gravitamos a otro curso en el que intentamos recuperar lo perdido, meter todas las asignaturas o conocimiento posibles, hacer TODO lo que no hicimos. Y claro, esto tampoco funciona.

Puede también ocurrir a menor escala. Que sintamos que no fue un gran año en cuanto a geografía, o ciencias, o historia. Y pasamos de sentir que no hicimos NADA o no suficiente, a querer hacerlo TODO. Y claro, en este impás en el que buscamos currículo, ideas, y leemos acerca de aquello que no nos ha ido tan bien. Lo desastroso es que uno va a parar a la familia que, por su método de enseñanza o sus características equis, sobresale en aquello que nosotros nos sentimos fracasados. Por lo general nos puede entrar desazón, o podemos lanzarnos a compras innecesarias o excesivas, y al año siguiente estamos preparándonos en vez de para un desarrollo agradable y óptimo de aquello anhelado, para el fracaso de nuevo del TODO o NADA. Puede que lleguemos a cubrir aquello que cojeaba pero que lo hagamos en detrimento de otra asignatura creando otro nuevo agujero, o que los nuevos materiales o método no resulten en aquello que esperábamos y nos sintamos de nuevo rendidos y abatidos, por no decir molestos después del esfuerzo y dinero empleados.

Si en algo aprecio a Charlotte Mason y su método o principios, es en su solución brillante a esta situación. Para empezar la enseñanza no la divide y desmembra en múltiples disciplinas, todo se concentra orgánicamente en unas cuantas ‘materias’ y unas simples prácticas e indicaciones. Con su sugerencia de lecciones cortas y no dependientes de grandes proyectos, materiales, recursos, ni nada parecido, con la práctica de la narración oral, con dibujos, y más tarde escrita, tras la lectura de LIBROS VIVOS no sujetos a negociación sino bien escogidos para cada año y ‘materia’, y con el resto de prácticas agradables y bien recibidas (observar arte, escuchar música, escuchar y declamar poesía, dibujar y pasear por la naturaleza, practicar algún instrumento), los niños van aprendiendo TODO pero de a poquito.

Ejemplos que quizá os ayuden a captar mejor de qué hablo.

En geografía no he necesitado recurrir a la compra de currículo o software con innumerables mapas para imprimir, que a menudo integran geografía con historia, con arte, con literatura… A veces no tener material disponible o dinero para gastar es una bendición. Nuestros libros están escogidos simplemente de manera que una gran parte de lo expuesto gira alrededor de la misma época (historia, geografía, literatura), pero no obsesiva ni artificialmente enlazado, sino a la espera de que el niño haga conexiones. Un libro vivo para geografía es todo lo necesario. Este curso llevamos uno por periodo (tres periodos de 12 semanas cada uno). Estamos con Tree in the Trail, y el camino de Santa Fé que cruza Kansas (que es de donde vino Kingie, el muñeco de Life of Fred), Texas, llega a Nuevo México. Perfecto para nosotras. Cuando leo de este libro, saco mapitas corrientes para que coloreen, algunas veces es el mapa propio del libro, y luego hacen un rompecabezas o puzle de geografía, o simplemente colorean lo que les parezca, porque tras la lectura viene una narración . El libro, cuando pasan tres meses o un año entero como el año pasado en el que utilizamos Paddle to the Sea, que contenía la parte norte de USA colindante con Canadá, deja una huella increíble y un conocimiento sólido (aunque sea poquito) de una región de USA, y del mundo más adelante. Así no tengo que presentar la geografía del país y la mundial cada año porque el anterior no hicimos nada y ahora lo quiero presentar TODO y no se retiene NADA. Y entre medias, con lecturas de otros libros y por la curiosidad natural de los críos, van aprendiendo de otros lugares en el mundo, en su país, en su región, etc.

Historia. Nuestros libros son tres, a veces cuatro. Uno de ellos empieza y termina con las 12 semanas, otro comenzamos despacio el año pasado y terminará este, otros dos empieza este y durarán ambos un año más. Son complementados con biografías que empiezan y terminan en unas 4 o 6 semanas ¿Por qué? Porque se leen sólo unas páginas UNA SÓLA VEZ, el niño narra, y ya se queda con lo que se queda PARA SIEMPRE. Con el tiempo añadirá detalles a lo que ya sabe, pero ya tiene el esqueleto. Todo esto está bien explicado en el curso de CMDMF.

Un poco de manera constante va dejando un poso y se convierte en algo sustancial con el paso del tiempo, sin caer en el todo y nada que suele resultar en NADA.

 

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