Títulos y exámenes

Los títulos son importantes. Sí lo son. Punto.

Entre tener un título de bachillerato y no tenerlo… prefiero tenerlo.
Entre tener una carrera y ninguna… prefiero tener una carrera.
Entre tener un máster o maestría y ninguna… prefiero tener un máster.
Entre tener un doctorado y ninguno… prefiero tener un doctorado.

Entre tener cualquier de estos títulos A EXPENSAS de vivir conforme a mis prioridades y valores, gracias pero si es así NO necesito título alguno.

Los títulos implican exámenes y pruebas. Y la cuestión no es si los títulos valen o no valen la pena. La cuestión es si merece la pena toda la preparación y exámenes que conllevan. El cuándo, cómo y por qué nos sometemos a ese proceso y exámenes que nos harán obtener los títulos es la cuestión a analizar.

Imagen de Discovery Education

Pensemos en los exámenes y pruebas. Veamos diferentes escenarios:

  1. Tus hijos van a un colegio o centro. Pues ya sabes lo que hay. El sistema es el sistema. Cada colegio o centro tiene sus exámenes y pruebas, sus requisitos y requerimientos para pasar de año. Cómo los sufran, toleren, o disfruten tus hijos, será algo diferente para cada niño y familia y también variará dependiendo el colegio o centro. Los hay que no tienen pruebas, otros que hasta empujan a los adolescentes al suicido con su tren desenfrenado de calificaciones y puntajes. Piensa y decide consecuentemente dónde vas a tener a tus hijos en función de qué importancia y peso le den a los exámenes donde asista o le des tú mismo a los exámenes, y por supuesto cómo entiendan o entiendas la educación en la modalidad que hayas escogido.
  2. Educas en la casa. Aquí los escenarios se multiplican dependiendo del país o estado donde vivas.

    Hay países donde no hay opción a exámenes libres, y me consta que muchos trabajan para cambiar esta realidad y se vuelven creativos a la hora de que sus hijos obtengan sus merecidos títulos de secundaria cuando menos.

    Hay estados y países donde existe la posibilidad de tomar exámenes libres para certificaciones como secundaria. Y otros en que hay algunos exámenes obligatorios pero también en algunos puedes, si quieres, administrarlos tú en casa en lugar de llevarlos a un lugar a que los tomen. Pues lo mismo. Piensa cuándo y por qué quieres que tus hijos los tomen, y en consecuencia somete a tus hijos a los exámenes. Claro que también puedes ignorar los exámenes, al menos por un largo espacio en la vida de tu hijo, y en muchas ocasiones decidir a qué edad y con qué finalidad les animarás o prepararás para que los presenten o incluso los querrán presentar ellos.

    Hoy mismo en la biblioteca ví una mesa con un cartel de preparación y administración gratuita del SAT previo registro. El SAT es un exámen de secundaria, de sexto en adelante. Muchas universidades piden determinados puntajes en las distintas áreas que se miden en este exámen estándar.

    Charlotte Mason considera que la narración es el mejor método de examinación. Estoy de acuerdo. No obstante algunas familias homeschoolers exponen a sus hijos a exámenes del tipo de los que hay en los colegios para que estén familiarizados con ellos. ¿Por qué no?

    Es normal si hemos tenido a los niños en el colegio o escuela y ahora los educamos en casa, que nos preocupen los exámenes. Finalmente queremos que tengan opciones y sabemos que los exámenes son a menudo las llaves hacia las puertas de títulos y demás. Pero si tu país tiene pruebas libres a la misma edad de los niños escolarizados de acceso universitario, puedes respirar. Y si cuando estén en edad de secundaria quieres plantearte la cruzada que conllevan estos exámenes, ánimo. De momento disfruta de educarte con ellos y de poder tener una vida sin exámenes por un tiempo. Y lo dice una madre que de vez en cuando mira algún que otro examencillo de mates o lo que sea, porque también soy humana y mis hijas no tienen el concepto de suspenso o sobresaliente. A la mayor la presenté con una prueba de Singapore Math. Es una orientación simplemente. Aquí parece también que hay prácticas gratuitas del famoso SAT. Aquí también están algunos exámenes de años anteriores del TASK, el exámen de Texas de tercero a quinto. Luego hay quien paga otras pruebas cada año, cada dos, desde tercero, desde quinto… y te llega el exámen, lo administras como te dicen, lo mandas a que te lo evalúen (está incluido en el precio), y te vuelve a llegar con el análisis de cómo puntuaron en cada habilidad y en cada materia.

 ¿Qué importancia le das a los exámenes?

La diferencia es que hay aquellos que tienen el examen como meta, para quienes pasar las pruebas, empollar (cram), puntuar lo más alto posible (incluso recurriendo a la compra de exámenes), es su vida. Y luego están aquellos a quienes los exámenes no les quitan el sueño. Y me consta que hay familias que educan en casa totalmente volcadas hacia las calificaciones o notas y puntajes y exámenes, como hay centros educativos que no llevan un sistema de exámenes tradicional. Y como en todo, entre medias, hay de todo un poco.

Piensa y decide qué lugar y relevancia quieres que tengan o no tengan los exámenes en tu situación. Si tienes que o mejor dicho, si tienen que tomar exámenes tus hijos, prepáralos lo mejor que puedas buscando inteligentemente que los aprueben sin que te esclavicen tu forma de entender y desempeñar la educación en tu familia.

Si puedes ignorarlos, o al menos durante los años de primaria, piensa en las ventajas que esto conlleva, sin dejar de perder oportunidad para que tus hijos conozcan de qué van y en qué consisten. A los niños les gusta demostrar lo que saben, y también ver lo que preguntan, lo que desconocen. Los exámenes son parte de nuestra cultura y en ocasiones son el requisito para algo deseado. Hay pruebas como para obtener el carnet o licencia de conducir, exámenes físicos médicos, exámenes para ver en qué nivel te corresponde entrar en clases de natación, deporte, música… Pero sobre todo no dejes que los exámenes esclavicen tu vida o te hagan pensar sobre tu hijo en términos como avanzado, retrasado, excelente, mediocre…

Si lo miramos con calma e inteligencia, qué estupendo es no tener que educar a nuestros hijos haciendo de esta parte de nuestra vida y cultura la meta más importante, y qué tanto mejor no reducir el valor de nuestros hijos al resultado que saquen o no en estos exámenes a lo largo de su vida. Pero cuidado, muchas veces decimos que no nos importan los exámenes y pruebas y luego mandamos otro mensaje con nuestras acciones y comentarios.

Como dice Charlotte Mason, la última preocupación del niño ha de ser cómo va en sus estudios. El niño merece y debe disfrutar su aprendizaje. De hecho sus escuelas examinaban con narraciones escritas y orales, y esas semanas al final de cuatro meses o así, eran ocasión de gozo, de compartir y mostrar lo que los niños sabían. Como también dice, el adulto que aspira al aprendizaje como fin en sí mismo, también es muy capaz de ganarse la vida con aquello que sabe hacer o que aprende llegado el caso. Y yo añado que el niño que crece sin que le arruinemos su amor por aprender, por ende también aprueba y pasa los exámenes que necesita cuando lo necesita.

En mi caso si mis hijas pasarán los exámenes que convenga hacer y quizá otros no, pero si así es, sé que tendrán el valor y la sabiduría de volverlo a intentar o de cambiar su rumbo cuantas veces necesiten hasta llegar al destino anhelado y sobre todo, que no dejarán que el pasar o no pasar un exámen defina quienes son y cuánto valen.

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8 comments on “Títulos y exámenes

  1. Buena reflexión Silvia.
    Ya sabes lo que pienso. Los títulos pueden servir… o no… ;). Pueden ser necesarios… o no….
    Y sobre todo, llega un momento en el que ya no decides solo tú como madre/padre sobre el tema sino que el propio hijo decide si lo quiere o no. Y tanto en un caso o en otro, creo que lo único que puedes hacer es apoyarlo en su decisión.
    Nosotros de momento vamos a por uno, pero esto después de su primero experiencia puede cambiar y quizás decide hacerlo de otra manera…. ya veremos.

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  2. Silvia, un post excelente ante un tema que siempre será debatido. Yo no tengo ningún titulo… y fui a la escuela. ¿Quiero uno?… pues sí, hubiera hecho mi vida más fácil, aunque quizás también hubiera sido una vida monótona, con menos desafíos… quien sabe las posibilidades son infinitas.

    El mayor problema se da cuando llevas a tus hijos al colegio y resulta que no te interesa el resultado de los exámenes, que tu ya sabes que ellos saben por que conversas mucho y te cuentan muchas cosas (narración), por que el examen es una prueba puntual que puede fracasar por mil razones, entre ellas una que casi nunca quieren contemplar… que no quieras responder.

    Por otro lado, yo nunca pude comprender como era posible que entrevista tras entrevistas los periodistas me preguntaran como podía saber que mis hijos tenían un buen nivel académico, si no les hacíamos exámenes en casa… ¿pero si vivo con ellos? incluso cuando iban al colegio yo sabía lo que ellos sabían por que estábamos juntos, conversábamos, leíamos y hacíamos juntos las tareas. Yo comprendo que los profesores están en desventaja, su relación es menos personal.
    En fin, la eterna dicotomía…ser o tener

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  3. Ipe, a mi también siempre me sorprende esta pregunta: ¿Cómo sabes lo que saben? ¿Cómo sabes si saben lo que tienen que saber? ¿Si tienen el nivel?

    Y yo me pienso: estoy todo el día con ellos, aprendo con ellos, hago la mitad de los ejercicios con ellos, hablo con ellos, vivo con ellos, me cuentan cosas, me preguntan cosas, buscamos cosas…..
    ¿cómo no voy a saber lo que saben?
    Como mucho sabrán mucho más de lo que yo me puedo imaginar que sepan. Pero si les cuesta algo o no les gusta algo, desde luego que yo lo sé.

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  4. Gracias por la conversación, Ipe y Marvan.

    Como dices Ipe, a mí lo que me pasa es que cada vez me interesa menos el famoso NIVEL académico de mis hijas, ¿qué es el nivel? ¿qué es lo académico misterioso y famoso?, pero sé que ahí están los exámenes, pendiendo de nuestras cabezas, dispuestos a atacar como aves rapaces en un momento u otro, ja ja ja. Claro que para mí parte de la belleza de la infancia y el homeschooling es vivir como si no existieran, ja ja ja, al menos por muchos años.

    ¿Cómo sabes si saben lo que tienen que saber? Ja ja ja… es una pregunta que me parece poco más o menos que hacer una trepanación a poder ser invisible en sus cerebros sin fin ni propósito más que el morboso control y prejuicios modernos.

    Pero vamos, también soy mortal y me quedo con una mezcla de admiración ante estos jóvenes que sacan buenas notas y son admitidos en universidades prestigiosas, niños buenos y amables, que conozco algunos, y que, como están en el sistema (osea, colegios e institutos), la extensión natural es la oferta de la beca si juegan deportes y encima son como decimos, niños listos. La admiración sociocultural arraigada en muchos de nosotros por la madre que te dice que su hijo está en tal nivel avanzado, o que saca buenísimas notas, o que ha recibido tal o cual beca, yo no la puedo borrar del todo, reconozco que siempre me sale un pequeño “guau”.

    En mi caso caminamos en tangentes, cada vez nos distanciamos más del sistema… pero luego te salen por ahí los hijos como el de Marvan, que quieren tomar exámenes, y creo que se buscan y les ayudamos a que se busquen la vida y los pasan. Yo sé que le irá muy bien al hijo de Marvan, más porque los exámenes no son simplistas, le van a escuchar, va a tener un poco de oportunidad de mostrar quién y cómo es, y ahí van a caer rendidos! LOL.

    Como dices el resultado del examen es tan aleatorio, una vez analizado qué son los exámenes, qué miden, qué pretenden, etc. y sabiendo y conociendo a tu hijo, comienza todo a mostrarse como una ilusión óptica, no? Para mí son un medio para un fin puntual, y que los menos posibles mejor para ellas, o cuando tengan más edad y madurez, sin agobiar tanto desde parvulitos como aquí, que se pasan de pruebas y exámenes, la mayoría nimios y muy perjudiciales para muchos niños y jóvenes.

    Gracias de nuevo por la conversación tan estimulante a las dos.

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  5. Buenisima te salio esta!, jajaj
    Me encanta como lo planteaste…cada cual que piense verdaderamente por que lo hace, especialmente siendo homeschoolers.

    De verdad creo que sera muy interesante poder ver a nuestros hijos llegar a querer hacer examenes porque en verdad sienten que pueden y se esfuerzan por ello, por iniciativa propia, como los de Marvan, que gusto! no?.

    Y si son requerimiento del estado, que al menos se pueda evaluar de acuerdo al plan de estudio que eligio cada familia, eso seria fantastico que en todos los paises se pudiera lograr…pero paso a paso, no?…primero deben enterarse que el homeschooling existe…al menos en mi pais!

    Gracias amiga por este post!
    Un abrazote
    Marina

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  6. Gracias Marina.

    Tienes razón, en algunos lugares ni saben que esto existe, en otros no tienen escritas leyes al respecto… en fin, paso a paso.

    Por lo que oigo y leo, los estados en EEUU que plantean exámenes no limitan la manera y estilo de educar en casa, pero sí es cierto que ahí es un examen o prueba más, y a veces también he leído que genera cierta ansiedad en padres y puede que en niños… pero igual se van acostumbrando los niños y por otro lado tiene ventajas claro, como todo.

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  7. Aquí hay que tener título de bachiller para cualquier trabajo, eso no se discute, pero hay varias formas de acceder a él.

    En cuanto al título profesional, Fabián tiene 43 años y a penas en un mes se va a graduar y va a tener título profesional. Él dice que prácticamente nunca lo ha necesitado, es verdad, y que además nunca es tarde para 'comenzar' una carrera y graduarse de universitario.

    Yo no pagaría para mí por una maestría o un doctorado ni loca! Es mucho tiempo y dinero, que en mi medio y en mi área dificilmente se recupera. Si tuviera beca completa me lo pensaría muy bien… tiempo!

    Acá hay mucha gente con cartones profesionales y postgrados manejando taxi, haciendo labores de secretaría, de meseros, vendiendo celulares… personas que esperaban que al tener un título podrían acceder a un trabajo estable, salud y una pensión, pero el mundo real es otro. Sí, a algunos les funciona la receta, pero parece que cada vez son menos.

    Cada chico elegirá su camino y nosotros como padres estaremos acá ofreciéndoles lo mejor que podamos, y también está en ellos buscar opciones y poner de su parte para alcanzarlas.

    Un abrazo Silvia

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  8. Así es, Zinnia. Aquí y en España es lo mismo, con título y en trabajos que en principio no lo requerían.

    Como dices, los estudios de postgrado, en nuestra circunstancia vital, no pienso que merezcan la pena por el tiempo y dinero, o el tiempo… pero igual que tú estás estudiando, bien que no sea nada 'oficial', también es un crecimiento y una disciplina, y hay que sopesarlo todo y en función lanzarnos o no. Como los chicos. Ellos tendrán que decidir al final si les conviene tal o cual título, universidad, o si no. No seré yo quien los empuje a algo que no les gusta, o que les frene a algo que desean y que sea razonable.

    Besos,

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