Verano, dulce verano

Los niños que van al colegio terminaron hoy el año escolar, nosotras hace dos semanas ya terminamos con las lecturas y planes que tuvimos este año pasado. Nos despedimos de varios libros queridos, algunos volverán, otros llegarán nuevos.


Entonces ¿qué hacemos en el verano? Por un lado celebrar fiestas de fin de año o salidas al parque sin motivo especial. Pronto empezaremos ir a la pisci del barrio con Steve por la tarde noche, después de que venga y cenemos. Saldremos con amigos que nos llamen que no vemos el resto del año. Y la maestra de arte nos ha cambiado las clases por un campamentito de verano donde estarán disfrutando en un arenero, con agua, haciendo algunas recetas y más que nada, jugando mucho.

De momento, y porque no pudimos resistirnos, escucharon dos de las lecturas libres para este curso ya en CD en nuestros viajes en coche:

Farmer Boy – Un granjero de diez años
Little House in the Prairie . La casa de la pradera

El año pasado leimos en español La casita del bosque después de haber escuchado también el CD en inglés narrado por Cherry Jones exquisitamente. Incluyen música de ‘fiddle’, y la narradora canta lo que pa’ les cantaba a la familia.

Si os preguntáis cuál es el orden en la serie, es este:

Little House in the Big Woods
Little House on the Prairie
Farmer Boy
On the Banks of Plum Creek
By the Shores of Silver Lake
The Long Winter
Little Town on the Prairie
These Happy Golden Years
The First Four Years

Antes de leerlos pensé que iban a ser cursis o desfasados, pero ni una cosa ni la otra, al contrario, nos encantan a todos. Transmiten parte de la historia de norteamérica mediante aventuras y descripción de la vida cotidiana. Son un legado y un tributo a una era y unos valores con los que nos podemos identificar en diversos países y culturas. Desde luego que uno se llega a encariñar muchísimo con pa y ma y su modo gentil y sabio de criar a sus hijas, trabajar y vivir sus vidas.

También horneamos de vez en cuando. Hace unos días, con una avena que tenía ganas de probar y que llaman steel cut oats, o avena irlandesa, porque salió muy densa y dura, decidí hacer unas galletas. Es de las primeras veces que cambio una receta y me aventuro un poco. Porque no tenía puré de manzana y lo cambié por plátano, no quise poner mantequilla, y puse un poco de aceite de oliva, y ya directamente en vez de un cuarto de taza de azúcar morena y otro de azúcar blanca, me salté el azúcar blanca. La mayoría de recetas de galletas que veo salen muy dulces cuando sigo la receta a pie juntillas. Salieron muy ricas. Esponjadas, con sabor un poco a bizcocho de plátano, también tenían arándanos, y la avena les daba una textura rica, almendrada.

Yo no sé como Sylvia, alterar tan tranquila o sacar una receta con tanta facilidad y experimentando. Pero Sylvia, me animé y por primera vez me fijé en la masa antes de hornear. Me pareció que tenía buen cuerpo, que olía rico, y que iba a salir bien. Y luego a dejar que me sorprenda. A veces las galletas salen planas y crujientes, otras blandas y esponjadas. Es divertido, como dice Zinnia, experimentar en la cocina.

Como decía en el post anterior, estamos leyendo Charlie y la fábrica de chocolate, y ya empezamos con algún que otro experimento de este libro facilito que compré por un dólar. Hablando hoy con Pilar, nos decíamos que ya no miramos ni tanta información, ni tantos libros… Sé que hay páginas web para hacer experimentos, pero en lo personal, un libro como este, donde el material más exótico son unos corchos o un imán, me parece muy conveniente. Las imágenes, una persona se quejaba, son retro, viejitas, pero a mí eso me parece muy atractivo.

Esta es la imagen del libro

El primer experimento fue este. Cuesta un poco cogerle el punto a los tenedores y la moneda, pero es fascinante ver cómo se queda parada en el borde. Así es como nos quedó:

Está totalmente apoyada en el borde sólo. Lo de mover la copa y vaciar líquido de una a otra, ya fueron birguerías que no pudimos conseguir, ja ja ja.

Y también estamos con los juegos, este de Ringgz lo encontramos ayer por cuatro dólares. Y aquí en Mathplayground, encontramos un juego de Mancala, pero este nos desespera, porque no podemos nunca ganarle al ordenador… todavía.

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5 comments on “Verano, dulce verano

  1. A mí esos ciclos de los “sures” y los “nortes” me parecen muy interesante. Aquí no hay tal. Sí hay algunas épocas en que llueve más que otras pero el clima y más en Bogotá es lo más cambiante del mundo, así que uno nunca sabe si se puso la ropa correcta o si va a pasar frío o va a estar sudando todo el día. Un amigo le dice a los extranjeros “le gustó el clima de Bogotá? Espere 10 minutos” Porque cambia de un momento a otro y puede hacer sol en la mañana, llover a cántaros en la tarde y hacer una noche con mucho viento (o al revés 😉 Así que por eso también siento que somos como 'descuidados' con eso de los tiempos, la temporada navideña es clarísima pero el resto del año, todo y nada puede suceder. Los chicos de cole cada vez tienen menos tiempo de vacaciones, los fines de semana la gente sale como loca de la ciudad tratando de olvidar el stress de la cotidianidad…

    A veces se siente uno ajeno a todo…

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  2. No te creas, aqui ahora tambien que si escuela de verano, horarios extendidos… pero tenemos algunas amistades que como estan de vacaciones de verano, las podemos ver… y los parques se llenan mas, sobre todo de los autobuses que ahora los traen al parque en programas o escuela de verano…

    Nosotros tenemos dos estaciones, digamos, verano, y menos verano… y como dices, la Navidad se siente por las decoraciones en los comercios y casas.

    Imagino que es como vivir en una isla… Mi marido en Malta se siente claustrofobico. Ya, despues de visitar varias veces, comprendo el sentimiento.

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  3. Gracias por el enlace.

    Gracias tambien por recomendar su biografia. Me he cruzado a veces con alguna, pero no he leido ninguna todavia. Y describiste los libros inmejorablemente, aunque sencillos, tienen una riqueza y profundidad encantadoras.

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  4. Yo tenía en mente la serie de televisión cuando empecé a leer los libros de Laura Ingalls, y es una pena. Sus libros son tremendamente ricos en experiencias, en transmitir una forma de vida y unos valores que son válidos para cualquier persona o país.

    La vida de la familia era muy, muy dura, pero salían adelante confiando en su capacidad de trabajo y en su religión.

    A mí me han inspirado mucho para la vida cotidiana.

    1beso.

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