Por dónde empezar

Esta pasada semana he recibido varios correos preguntándome cómo empezar a educar en casa así que voy a escribir unas pautas que espero que ayuden en algo.

Si tus hijos son pequeños, seguramente que tendrás las dudas típicas de la madre primeriza en homeschooling, y cuando tu hijo mayor cumple los tres, cuatro, y sobre todo a los cinco y seis, te entran nervios y comienzas a pensar en cómo hacer para que el niño haga actividades educativas y cosas como se supone que haría en el colegio para que no se quede retrasado, para un poco probar a todo el mundo que esto funciona.

Normalmente caemos en algunas de estas trampas.

  • Comparar con otros niños de edades semejantes que vemos en otros blogs, o con otros niños que van al colegio
  • Querer que todas o muchas de las actividades diarias tengan un fin educativo
  • Comprar currículum o comenzar a mirarlo para tener materiales necesarios
  • Apuntarlos a muchas actividades extraescolares para que convivan con otros niños de su edad a la vez que practican un instrumento o hacen deporte, y para compensar y acallar las críticas de socialización

Todos dicen que ellos educan en casa, pero que aprenden académicamente en la escuela, y cuando educamos en casa pues es normal que a veces terminemos por meter la escuela en el hogar, ¿no? Y hacemos las cosas contra estudios y casos probados de que los niños hasta los siete años no necesitan lecciones, libros de texto, ni todo el día sentados en un pupitre con una dieta de diversas asignaturas inconexas y muertas en un papel. Lo que tenemos en casa es algo de tan obvio y rico invisible. Muchos colegios de prestigio aspiran a ser como hogares, y los homeschoolers por miedo y presión, aspiramos a ser como colegios mediocres.

No estoy diciendo con esto que no hagamos nada, que estemos todo el día en el teléfono, ordenador, o fuera, y que los niños ya aprenderán, lo que digo es que es sencillo educarles. Más que cómo aprender o enseñar, lo que quiero notar es que trabajéis vuestro temor y vuestra actitud. Al principio muchos de nosotros (al menos a mí así me pasó), puede que lo toméis como VOY A PROBAR AL MUNDO QUE MIS HIJAS ESTÁN RECIBIENDO UNA EDUCACIÓN ESTUPENDA. Todo giraba más sobre mí que sobre ellas.

Ahora me dedico más escucharlas y volver a mi propia infancia para aprender. Si analizamos lo que sentíamos, cómo veíamos el mundo cuando éramos niños, tendremos las claves para educarlos y criarlos ahora. Eso es lo que según mi amiga Willa hace Charlotte Mason, propone volver a las claves de la infancia para entender cómo educar y no meter la pata, ja ja ja. Claro que si cometemos errores no hay problema, los niños nos perdonan todo donde hay cariño y responsabilidad porque son muy resistentes y persistentes en lo que necesitan aun cuando les demos lo equivocado. Nos brindan numerosas ocasiones de descubrir el camino a tomar.

Entonces ¿qué hacer? Pues probar lo que sintamos en nuestro corazón y mente que debemos acometer. Si tienes este deseo urgente de probar con educajas adelante. Si te convence el método clásico, pues venga, que aprender Latín en la infancia no es traducir a Virgilio sino saber unas cuantas frases y palabras mediante canciones o juegos. Si te sientes agusto practicando unschooling, adelante. Todos en los primeros años, sobre todo si no han ido al colegio los niños, es normal que hagamos y probemos varias cosas hasta encontrar nuestro camino propio.

Antes de los 6 o 7 años, lleva a los niños a la biblioteca, léeles libros que merezcan la pena, no te enfoques en cantidad sino calidad, que salgan afuera todo lo que puedan, y que jueguen, y si quieres, por momentos o temporadas, preséntales un poco de escritura, quizá algún juego de matemáticas, varias cosas te surgirán, y algunas las seguiréis otras no. También aprovecha a leer para educarte.

Cuando los niños llegan a los 6, 7 años, obviamente yo os puedo hablar del método de Charlotte Mason un poco a grandes trazos porque es mi convencimiento que en su mayoría lo que esta mujer sugirió es algo que les va bien a todo tipo de niños.

  • Trabaja en un horario no muy rígido, pero con bloques para lecciones en la mañana, un pequeño descanso, y otro para después de comer que puede ser más para practicar música, manualidades, y actividades más relajadas.
  • Escoge unas lecturas de libros vivos para la semana. A nosotras nos va muy bien dividir la semana así:

    LUNES: Ciencias, naturales
    MARTES: Literatura y poesía
    MIÉRCOLES: Geografía y biografía
    JUEVES: Historia
    VIERNES: Arte, música.

    Cualquier división que os parezca es buena. No tiene que ser muchos libros, pero leelos en voz alta despacio, y que tus hijos vayan narrando lo que oyen. Recuerda que el que habla es el que aprende. También puede que dibujen o actúen lo escuchado si quieren.

  • Dad un paseo por la naturaleza cada semana al menos. Dibujad con los niños algo de lo visto.
  • Escuchad buena música, canciones populares o folclore, y si os parece, himnos también.
  • Haced matemáticas a diario (o casi a diario), pero lecciones cortas. Puede ser un juego de cartas, dicta el problema oralmente, o trabaja un concepto sin necesidad siempre de completar fichas o páginas.
  • Si piensas necesario reducir o eliminar la televisión, hazlo. Cada familia conoce a sus hijos y no digo que los videojuegos y televisión etc sean horribles. Los niños desescolarizados puede que parezca que quieren ver televisión o jugar todo el día, pero si les dejas que lo hagan hasta que quieran, se aburrirán antes de lo que piensas. Claro que puedes tomar el papel de malo y cortar a palo seco, que al rato aprenderán a estar entretenidos ellos mismos. Nosotros así lo hemos decidido, pero es una decisión propia, aún así, pasan algún tiempo frente al ordenador y ven películas también. Cada uno debe decidir cual es su equilibrio con esto.

No hay un currículum o fórmula para educar en casa. Si pones ganas y pasión, será una aventura fantástica, no quiere decir que no tenga sus baches, pero te cambiará la forma de entender la vida y los niños claro que aprenderán, a pesar de tus “lecciones”, ja ja ja.

No olvides que en la actualidad muchas de las clases en colegios son bastante pasivas, no incitan al niño a pensar, a razonar, a aplicar lo aprendido, ni mucho menos a perseguir el aprendizaje en sí mismo, por el valor que tiene en sí mismo y comenzando en el propio niño, sin ayuda de premios ni recompensas externas. Leer un libro por placer, del que no van a dar resúmen o presentar exámen, es un concepto ajeno a la mayoría de estudiantes de secundaria o bachillerato o instituto como lo llamábamos antes. Haber escuchado un capítulo de un libro vivo y narrarlo escogiendo lo más importante PARA TÍ, no para el maestro, y conectar lo leído con algo vivido, y desear profundizar en algún tema por tí mismo, es algo escasamente presente en la mayoría de niños entre 6 y 12 años que van a colegios. La queja más frecuente de los maestros es que los niños no COMPRENDEN LO LEIDO. A ver, ¿cómo van a comprender algo cuando nunca se les preguntó, nunca se les escuchó, y siempre se les dio material rebajado, seco, muerto, inconexo? La lectura se aprende mecánicamente, el aprendizaje se cuantifica y se reduce a habilidades en vez de entenderse como relaciones. Hace poco visité una escuela donde trabaja una amiga, y me deprimió no ver un SOLO, UN SOLO libro vivo en su clase de primero, sino todo primeros lectores agrupados por nivel, y una pantalla inteligente o smart board, eso sí.

¿Cómo es posible que hace más de un siglo niños pobres cuyos padres sin educación ni un libro a la vista en sus míseros hogares escucharan y se deleitaran con Shakespeare, las Escrituras, y música de los grandes maestros? ¿Cómo se concibe que cada niño hiciera su PROPIO LIBRO donde tras haber aprendido sobre Egipto, Roma, o lo que fuera, escribían lo que a ellos les llamó la atención, recortaban y pegaban lo que les causaba interés, y dibujaban lo que querían, y tenían unos libros estupendos que disfrutar por años sobre cosas que nunca olvidan después del “exámen”? que a propósito, en las escuelas de CM eran en su mayoría narraciones orales, de mayores algunas escritas, e incluso consideraba debían poder dibujar cosas que hoy en día se considerarían posibles sólo para artistas (grados 1 a 3, seis frutas del bosque de memoria, seis animales que hayas visto, y personas de las historias oidas, ni os cuento en grados posteriores). ¿Habéis visto que en los colegios se dibuje a diario o semanalmente con seriedad? ¿Habéis visto que se recite poesía, se canten canciones, se escuchen libros de calidad?

Los alumnos no son como antes, dicen los maestros. No, los niños son como antes, pero no se les nutre desde pequeños con la dieta apropiada. Y encima es que hay que comenzar por uno mismo. ¿Has leído una obra maestra por placer? ¿Eres capaz de contarle a un amigo cómo cultivaste tal planta, o cómo cocinaste tal plato, o lo leído en el libro que tienes en tu mesilla de noche, o cantarle una canción típica de tu ciudad, pueblo o país, o compartirle los bichitos de tu patio trasero y explicarles lo que viste y el por qué de su comportamiento, o puedes contar un cuento, recitar un poema, decorar, crear, escribir, conversar?

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5 comments on “Por dónde empezar

  1. gracias por esta entrada! la he leído en el momento justo… me estaba planteando dejar la educación en casa y todo por querer complicarlo todo… me siento idenditificada en todo lo que cuentas, tengo que aprender a relajarme y a disfrutar del proceso!

    un beso

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  2. Gracias Silvia, me ha hecho mucho bien venir a leerte…Ya sabes, acabamos de comenzar la aventura y yo estoy casi-casi conteniendo la respiración. Leerte ha sido para mi una bocanada de aire fresco 🙂
    un abrazo!

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  3. Ale, bonita, os va a ir DE MARAVILLA, porque mami estupenda e hijos divinos es una combinación que nunca falla, ah, y un papi buena gente también, no hay que olvidar! je je je.
    Estaremos aquí aprendiendo de vuestra experiencia. Y yo lo sabía porque lo llevas en la sangre, Ale.
    Mis mejores deseos y una gran enhorabuena en esta decisión recién estrenada.
    Muac
    Silvia

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  4. Me he quedado de una pieza, me ha encantado esta entrada y cuenta razón hay en tus palabras, hace unos meses llevaba a Clara al parque y compramos una libreta con las hojas en blanco sin rayas ni cuadros y un lápiz, y nos fuimos a hacer dibujos de las flores y cactus y a Clara le encantó la experiencia y lo hizo muy bien, además se percató de muchos detalles, en los que no se había fijado antes. Desde luego no se mucho de Charlotte, pero creo que no voy tan desencaminada.Muchas gracias Silvia.

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