La filosofía del DECRECIMIENTO

Otra vez una de las personas que se apuntó a la manifestación de blogs, Sandra, me descubre un blog con unos vídeos interesantísimos. Uno de ellos es el que nos mostrara Pilar, sobre la obsolencia programada, y tiene un par de ellos sobre la filosofía del DECRECIMIENTO. Como sugiere Carlos Taibo, el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid muchas personas participan o viven bajo las premisas del decrecimiento sin saberlo. Ese es mi caso. Me ví muy reflejada en los pensamientos de estos críticos que no había oído hasta entonces. En mis palabras, calificaría el decrecimiento como una forma de vida que sobre todo rehúsa y rechaza el consumismo y el ritmo frenético y absurdo de la producción, compra, gasto, y a la basura. Se puede ser “pobre” y tener mentalidad consumista, y se puede vivir en un país bandera del consumismo y la opulencia y tener una mentalidad austera y frugal.

Pienso que muchos de quienes educamos en casa por lo que he vivido en experiencia directa con familias de amigos y conocidos (pero sin ser exclusivo nuestro ni de ningún colectivo) tenemos esta filosofía de aprovechar recursos, vivir del trueque y de las cosas usadas, y reparar antes que reponer, buscar la manera de usar lo que tenemos antes de comprar, y no guiarnos por las modas, marcas, lo nuevo, lo más destacado o con más brillo y campanas. Por ejemplo, hace poco he visto el blog de una mami homeschooler, Nadine, que cuenta cómo ha actualizado su ordenador dinosaurio. Hace poco una amiga maestra me contaba cómo había arreglado una impresora del distrito escolar que iban a tirar, por sólo 13 dólares que le costó una pieza y algo de tiempo en investigar lo que podía ser la razón de que no funcionara, lo que me pareció semejante aunque en menor escala a lo que cuenta uno de estos documentales del decrecimiento sobre Sergi, el ingeniero que durante el documental está tratando de reparar su impresora.

En mi caso no compramos juguetes, ropa ni zapatos a las niñas, nos servimos de lo que nos pasan de amiguitas mayores que dejan muchas cosas muy nuevas, y a la vez pasamos a otros todo lo que podemos. Los regalos de cumpleaños que damos suelen ser libros o artículos usados y buscados con mucho amor y tiempo (lo cual me distrae y me encanta), cositas pequeñas hechas a mano, etc. Yo compro mi ropa y zapatos en las tiendas de Goodwill, a las que dono lo que no me sirve o no he utilizado en algunos meses, o mis amigas me pasan ropa que no les queda. Esto si me viérais las pintas no tendría ni que decirlo, je je je. Igual con los muebles, y entre amigas nos intercambiamos cosas para el hogar, o las regalamos o adquirimos en las ventas de garaje. Pero incluso esto no es algo que hago todo el tiempo, porque uno se puede volver igualmente muy consumista con estos lugares por ser baratos, y termina comprando lo que no necesita por el hecho de que le parece todo una ganga. Yo no he tenido adicción a las tiendas del dólar, he tenido otras pero esas no os las cuento. (Ahora os tengo a todos pensando, pero no, no soy ninguna Matahari misteriosa, simplemente una ex-fumadora, pero no lo quería decir por como está el panorama en Spain). Y con los libros usados podría fácilmente caer fácilmente en la compra compulsiva si no me cuido. Claro que mis nueve meses en Guadalajara, México, me hicieron callo de compradora de “ventana” (vaya, queda muy raro lo del window shopping traducido), en una mejor traducción, mirona de escaparates, porque no podía salir con nada más que un paquete de chicles a lo sumo de las “farmacias” que son más bien una tienda de todo un poco…y no, no creáis que me llevaba otra cosa. Que hablando de farmacias y adicción no me puedo quitar de la cabeza que mi querido Sherlock Holmes fuera un cocainómano que se inyectaba la droga, además del vicio del tabaco de pipa, pero eso no me causa el desasosiego que siempre me dieron las drogas de jeringa en particular.

Vovliendo al “grano”, NO, no soy una mamá granola, no tejo los jerseys de mis hijas (pero simplemente porque no sé tejer), mi pan no es todo casero, mis verduras no son orgánicas ni todas de mi propio huerto, pero SÍ, si hacemos de vez en cuando pan casero, y este otoño invierno hemos comido muchísimos panes de plátano con una receta riquísima y fácil. SÍ tenemos algunas cositas en nuestro patio trasero de las que disfrutamos (higos, mandarinas que acabamos de plantar, habas, cebollas, hierbas, okra, etc.) Y no gastamos en currículum porque por suerte tengo el tiempo para elaborar nuestra propia mezcla de lo que nos gusta y con muchos recursos gratuítos. Pero sí, padezco de overachivitis (de overachiever, o el que intenta destacar en todo), y seguro que soy neurótica y perfeccionista, además de obsesiva compulsiva y mil cosas más, pero estoy intentando con el corazón reirme más de mí misma, y para que veáis que voy en serio, os doy permiso para que me tiréis tomates internéticos anónimos.

Claro que todo tiene su intríngulis, hay una forma de ser frugal que sólo los pudientes pueden permitirse. A veces mi mismo blog me da “asco” en este sentido. Lleno de fotos presumidas, y por favor, no lo toméis como ofensa, pero muchas veces siento que es muy superficial mi misma mirada de la vida, con los juguetes de materiales reciclados o como antaño, la comida orgánica, las cosas hechas a mano… Como os digo siento que en nuestra opulencia volvemos a lo que idílicamente interpretamos como frugal, natural, ecológico, orgánico, mientras el pobre en los países denominados ricos, lo es de mente y recursos, y está esclavizado a las marcas para “mostrar” posición social, come todo lo empaquetado porque no puede permitirse lo orgánico, y compra los juguetes de plástico que son más baratos que los “vintage”. Por no hablar del pobre en país pobre, ese a veces lo hayamos en la tragicomedia de un atuendo moderno, como una camiseta y unos bermudas, con agujeros, y  subsistiendo de lo poco que tiene o de lo que en nuestra grosera abundancia le hacemos llegar, entre montañas de basura tecnológica con la que hemos llenado sus ríos y paisajes.

Me gusta lo de crecer en áreas que no producen deterioro ni gasto, como en CRECER EN LAS RELACIONES con otros, o el ocio no consumista del que hacemos uso en todo parque y actividad que no requiere gasto o no basado en el consumismo. Vaya, tenemos MUCHÍSIMO campo para crecer, pero más camino para DECRECER, aunque parezca extraño.

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9 thoughts on “La filosofía del DECRECIMIENTO

  1. Nosotros tambien estamos en una onda similar. Procuramos comprar solo lo necesario y luego de pensarlo dos veces. No apelamos a la ropa usada, aunque todos mis chicos han usado ropa que guardó mi madre de nosotros o que guardé de los grandes. No le creemos a la marca, aunque en cuestión de zapatos y con una adolescente no queda más que buscar promociones. También fue difícil hacer que entendiera que unos pocos pantalones en el guardarropas son más que necesarios. Compramos pocos artículos de aseo, hacemos el shampoo y el lavavajillas en casa, así como la crema dental. Estoy tratando de cambiar mi guardaropa de la cintura para arriba de hace 8-10años porque bueno, ya no da más! Pero compar con esos procios que hay y cosas que no me gustan mucho…. no funciona así que estoy cosiendo uno que otro día y ahí va el remplazo.

    Creo que en lo que más gastamos es en comida, procuramos comer verduras orgánicas, pollo campesino (no de galpón), mucho queso, y también están los gustillos caros como la nutella. Aunque acabamos de comprar molino manual y cacao en pepa para comenzar a hacer el chocolate en casa.

    Un abrazo Silvia

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  2. Zinnia, tú eres un ejemplo para mí, me dejas boquiabierta en buen sentido, todo lo que haces. Y me reí con la palabra PROCIOS. Estoy contigo, qué esclavitud, y qué feura la de algunas modas.
    Sí, de adolescentes (y zapatos) es lo que me figuro se necesita más.
    Oye, a ver si posteas más sobre cómo hacer pasta dental casera, y si hacéis vuestra nutella, nocilla le decimos en España, también nos muestras cómo.
    Enhorabuena y sigue educándonos en cómo ser conscientes y decrecientes, ja ja ja.

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  3. que bello esta tu blog , y felicitaciones por tu libro y por el dato de editar uno su propio libro.
    Curios ese video de que comentas lo vi hace 2 dias atras y me e quedado impactada.
    tu analicis no es menor , ser pobre y consumista o vivir en un pais consumista y no serlo …en fin, uno es libre de elegir .
    besos
    Greisi

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  4. Greisi…. ¿dónde te metes, mujer? ya no te asomas por skype.
    A ver si te asomas y nos deleitas con tu conversación… cómo no, tú ya te habías visto los vídeos, sí, amiga, a mí también me dejaron impactada y me movieron no a la contemplación sino a la acción.

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  5. Espero este marte conectarme, ando perdida con las horas el dia….el tiempo en general.
    A veces me siento como los que viven en el amazona , si tengo sueño duermo, si tengo hambre como, casi al ritmo del sol …es algo muy extraño en la ciudad, pero con 8 meses de embarazo y 3 bebes , me permito eso jajajaj.
    Nos vemos en Skipe!!
    besos

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  6. ¡Hola Silvia!

    Sólo puedo darte las gracias por el vídeo sobre el decrecimiento. Me ha parecido muy interesante, muy profundo y con muchas ideas que hace falta trabajar.

    Creo que, personalmente, ya estoy en esa línea. Pero lo que, inicialmente, era una mera intuición ahora se va fundamentando.

    De nuevo gracias por abrirme esta puerta y ahora toca seguir profundizando sobre ésta y otras ideas.

    Un saludo.

    Isabel

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  7. Isabel, me alegro de que te sirviera. Cuando ví que estos vídeos datan del 2007 me dije que dónde había estado viviendo. Me parece increíble que no haya sabido nada en estos años de forma directa, aunque como dices, de forma intuitiva sí.
    Aunque nos falte a todos mucho que caminar, lo bueno es que nos podemos dar ánimos y difundir esto que me parece de primera importancia.
    Saludos,
    s

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  8. Gracias por esta reflexión, Silvia. Nosotros también estamos en “onda” ;).
    Tienes suerte de contar con toda esa comunidad para intercambiar juguetes, ropa, etc. Por aquí, por desgracia, todavía hay mucho “si te dan algo, o usas algo de alguien es que eres pobre…”, pero, por fortuna, las cosas van cambiando, aunque muy poooocooooo a pooooocoooo :S.

    Un beso.

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  9. Sí, Pilar, incluso aquí hay esos prejuicios pero como nosotros somos inmigrantes y raritos por muchas otras cosas, pues como que no les choca tanto. Aún así estoy optimista porque veo que en España hay muchas familias como la tuya y otras que sois conscientes y tratáis de no consumir, sino reutilizar y ser lo más ahorrativos y económicos con los recursos que podéis.
    Ánimo, todos poco a poco podemos ayudar.

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