Sin fotos

Hay días que no se pueden narrar con palabras, sin fotos que acompañen los momentos inventando juntos este viaje que llamamos homeschooling. Momentos llenos de tantos pedacitos de realidad no planeados que te sorprenden deseoso de abrazar la vida pero incapaz de lanzarle flechas con tu arco digital. En otros ratos cargamos el arma y escribimos en el blog, subimos y bajamos compartiendo los frutos de nuestra vida ordinaria y la pantalla en una operación de cirugía a la velocidad de la luz la trasforma en extraordinaria. Pero espera, es que ya era extraordinaria pero yacía olvidada como tesoro en la basura, en coma bajo los platos de la pila.

En estos días alejada del blog, estoy aprendiendo a ser INVISIBLE, sigo escribiendo en mi blog familiar en privado, y estoy preparada para volver y escribir algo aquí y allá sin prisas. He estado meditando sobre las bendiciones de la educación en el hogar, queriendo compartir esos pensamientos y principios en los que creo a cuerpo y alma, las palabras que con negligencia olvido distraída, las verdades que inconscientemente acallo cuando idiotamente escucho el ruido y zumbido del mundo y sus dioses. Esos pensamientos se distinguen claramente incluso en los días de tormenta, los puedes ver por la noche tumbado atrás de tu camioneta, están dulcemente codificados en las estrellas de una noche de Septiembre, es la epifanía que te llama a voces desde el papel entre la lista de la compra y los dibujos de los niños, es el código que memorizaste entre canciones de cuna. Estas verdades son muy pequeñas para que les queden a las personas importantes, están lejos del alcance de aquellos que corren la carrera contra el tiempo, siempre ocupados, más rápidos, más jóvenes. Pertenecen a los infinitesimales, los anónimos, a las mujeres sin blogs y a las que escriben con tinta casera, al padre cansado que aún talla complicidades…Estas verdades son como los cabellos de nuestra cabeza, los mortales pueden nombrar y numerarlas, pero sólo Dios puede contarlas todas.

Preparados, listos, YA…(reid conmigo, no de mi audacidad al tratar de hacer esta lista).

* Nuestros hijos son personas desde que nacen (esto es algo conocido por muchos, afirmado por nuestro Creador, algo que mi ser reconoce en su interior).

* Su destino no me pertenece, no puede ser moldeado por mí, pero mi corazón puede acariciar suavemente su costado.

* Tengo el privilegio de ver a mis hijas vivir experiencias, empaparse de su Verdad, Belleza y Ley, y me tocó una entrada extra para este viaje que me abre la mente a nuevas fronteras.

* He vivido 39 años intentando quitar los baches del camino, intento bufonesco que me cegó a observar lo pintoresco y valioso que estos obstáculos hacen nuestro viaje. (El corazón de los sabios, en la casa del luto; mas el corazón de los insensatos, en la casa del placer. Eclesiastes 7:4, Reina Valera 1909).

Me alegra haber vuelto. No sé cuanto ni cuándo iré escribiendo, pero seguiré compartiendo estas trivialidades que son la médula de nuestra aventura aprendiendo sin aulas y viviendo sin colegio.

Advertisements

2 thoughts on “Sin fotos

  1. Ipe says:

    “Pertenecen a los infinitesimales, los anónimos, a las mujeres sin blogs y a las que escriben con tinta casera, al padre cansado que aún talla complicidades…”

    Gracias por la audacia, y por estas constataciones de la realidad.

    “Su destino no me pertenece, no puede ser moldeado por mí, pero mi corazón puede acariciar suavemente su costado.”

    Y cualquier otra cosa nos aleja de nuestros hij@s (o a nuestros padres de nosotras) y provoca una tremenda infelicidad.

    Cariños inmensos,

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s